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por InfoHoreca 29 de noviembre, 2021 Empresas comentarios Bookmark and Share
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1 de cada 4 personas con trastornos de la conducta alimentaria puede convertirse en enfermo crónico, según los expertos. Con ocasión del Día de la Lucha contra los TCA los expertos advierten de cuáles son los tratamientos que mejores resultados pueden dar. 

Unas 400.000 personas sufren trastornos de conducta alimentaria en España, un grupo de patologías con gran incidencia entre los adolescentes, en edades situadas entre 12 y 24 años, en las que intervienen factores biológicos, psicológicos y socioculturales.

Uno de los datos más preocupantes sobre este grupo de enfermedades es la resistencia que un 25% de las personas afectadas por ellas muestran al tratamiento. Además, la experiencia clínica demuestra que un 60% de los enfermos tienen tendencia a la recaída.

Mientras la anorexia y la bulimia son los TCA con mayor presencia durante en la adolescencia, los trastornos por atracón son más frecuentes en edades adultas. Este último cuadro se da cuando la persona come en exceso, de manera compulsiva y regular, aunque no tenga hambre.

Asociación con patologías psiquiátricas

En ocasiones, presentan patologías psiquiátricas asociadas, como ansiedad, depresión o abuso de drogas. Preocupa especialmente el hecho de que un 20% de las personas con anorexia o bulimia nerviosa hayan intentado suicidarse, según datos del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

En este grupo de trastornos el tratamiento que suele utilizarse es la terapia cognitivo-conductual para ayudar a la persona a afrontar mejor los problemas que provocan los episodios de atracones. “Tanto en el abordaje de esta patología, como en la obesidad, se están obteniendo resultados prometedores al emplear la estimulación cerebral no invasiva, concretamente a la hora de conseguir que la persona tenga un mayor control cognitivo de su problema”, explica la Dra. Cristina Giner, psicóloga clínica del Instituto Brain 360 de Barcelona.

 

Antes de aplicar la neuroestimulación, se realiza una evaluación completa al paciente. Se le practica un estudio de neuroimagen para ver qué áreas son las que tienen un funcionamiento anómalo, una evaluación de diferentes dominios cognitivos, así como un estudio preciso del umbral en el que la estimulación puede tener un efecto en el tejido nervioso de cada paciente. Una vez localizadas esas áreas, se lanzan los estímulos con el objetivo de modular la respuesta de estos pacientes, consiguiendo así al final una reducción sintomatológica.

“Estamos frente a un cambio de paradigma. Hasta ahora las patologías psiquiátricas y neurológicas se trataban con fármacos o terapias cognitivo-conductuales. Ahora podemos saber qué regiones del cerebro no funcionan adecuadamente y podemos modificar su funcionamiento, logrando importantes mejoras”, explica el Dr. Diego Redolar, responsable de la Unidad de Neuroimagen y Neuromodulación del Instituto Brain 360, y profesor de Neuropsicología y codirector del grupo de investigación CNIT de la UOC.

El tratamiento está aprobado por las principales agencias internacionales de medicamentos, como la FDA (US Food and Drug Administration) y la EMA (Agencia Europea del Medicamento), y avalado por las guías clínicas más reputadas (NICE, CANMAT, NIMH, entre otras).  


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