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La dieta actual carece de los antioxidantes necesarios (como vitaminas C y E), minerales como el zinc o el magnesio, y en algunos casos, en proteínas de alta calidad biológica para mantener las defensas fuertes. Uno de los efectos menos visibles, pero más significativos de una alimentación moderna desequilibrada es la deficiencia en precursores clave del glutatión, especialmente la cisteína en su forma enlazada y biodisponible. Los complementos alimenticios se posicionan como una herramienta estratégica para preservar la salud frente al agotamiento de los suelos agrícolas debido a técnicas de cultivo intensivo, el uso de fertilizantes químicos, la recolección temprana o el transporte prolongado
La alimentación es un modulador fundamental tanto de la microbiota intestinal como del sistema inmunológico. En España, pese a que la dieta mediterránea ofrece importantes beneficios para la salud, los hábitos alimentarios actuales se caracterizan por el predominio de alimentos procesados; lo que se traduce en una alimentación poco equilibrada y baja en nutrientes esenciales. En el contexto nutricional actual, la creciente pérdida de nutrientes en los suelos agrícolas, combinada con estilos de vida estresantes y dietas desequilibradas, hacen muy difícil cubrir todos los requerimientos nutricionales solo con la alimentación convencional.
En palabras de la nutricionista Elena Perea, una dieta pobre en antioxidantes (como vitaminas C y E), minerales como el zinc o el magnesio, y en algunos casos, en proteínas de alta calidad biológica esenciales, “puede promover un entorno inflamatorio y una disbiosis intestinal, debilitando la respuesta inmune”. Tal y como explica, la dieta moderna no aporta cantidades suficientes de proteínas en su forma cruda y no desnaturalizada, especialmente aquellas que contienen cisteína en su forma biodisponible. La cisteína, como señala la nutricionista, “es un aminoácido clave para la síntesis de glutatión, sin embargo, es altamente termolábil; es decir, se degrada fácilmente durante el cocinado y procesamiento de los alimentos".
Esta pérdida, como subraya la experta, compromete nuestra capacidad natural de producir glutatión en niveles óptimos, “lo que reduce nuestras defensas antioxidantes, debilita la salud celular y deteriora la respuesta inmunológica”. A largo plazo, Perea incide en que esta deficiencia puede acelerar el proceso de envejecimiento y aumentar la susceptibilidad a diversas enfermedades.
La predominancia de los procesados en la dieta se une a otro problema: la degradación progresiva del valor nutritivo de los alimentos. De acuerdo con Perea, diversos estudios han demostrado que, en las últimas décadas, los niveles de vitaminas, minerales y fitonutrientes presentes en frutas, verduras y otros alimentos han disminuido significativamente. Tal y como explica, “esta degradación silenciosa del valor nutritivo hace que, incluso quienes mantienen una alimentación aparentemente saludable, puedan estar en riesgo de deficiencias subclínicas”. Entre sus posibles causas, la especialista apunta el agotamiento de los suelos agrícolas debido a técnicas de cultivo intensivo, el uso de fertilizantes químicos, la recolección temprana, el transporte prolongado y el almacenamiento que reduce el contenido nutricional original de los alimentos.
En este escenario, Perea defiende el papel de los complementos alimenticios como una herramienta estratégica para preservar la salud, “especialmente cuando se busca apoyar funciones esenciales como la inmunidad o el envejecimiento saludable”. Sin embargo, como matiza la experta, no todos los suplementos son iguales. “En el caso de apoyar la síntesis de glutatión, es crucial aportar una fuente de proteína en crudo, no desnaturalizada, rica en cisteína enlazada y biodisponible”, declara la nutricionista.
Particularmente, destaca que productos como Immunocal de Immunotec, compañía especializada en suplementación nutricional, representan una solución innovadora basada en evidencia científica, “ya que permiten suministrar directamente los precursores necesarios para que el organismo produzca su propio glutatión en cantidades adecuadas”. Esto contribuye no solo a una mejor función inmunológica, “sino también a una defensa más eficaz contra el estrés oxidativo y al envejecimiento saludable”, añade la especialista.