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Quizá sorprenda a muchos, pero existe un servicio farmacéutico que en buena parte de Europa es casi tan común como el pan del día, sin embargo en España se mantiene casi oculto para la mayoría. Este servicio, llamado sistema personalizado de dosificación (SPD), ha traído mejoras reales para quienes deben tomar varios medicamentos cada día y, sin embargo, su implantación en nuestro país resulta limitada todavía.
El servicio SPD organiza los fármacos en blísteres con las tomas separadas por días y horas, algo así como un organizador de agenda pero en formato medicación. La meta final es sencilla en teoría, aunque a menudo se vuelve esencial: evitar olvidos cruciales y errores que puedan costar caro, sobre todo a personas mayores o pacientes polimedicados que viven rodeados de cajas y prospectos confusos.
Muchos, por cierto, desconocen que existen empresas pioneras en este campo como Venalink, que desde hace décadas ya ofrecen el sistema personalizado de dosificación en diferentes países. De hecho, cualquiera que busque una explicación sencilla sobre la utilidad del SPD para farmacias, puede encontrar detalles en la SPD para farmacias para entender la diferencia real que supone para la rutina diaria.
No se trata solo de un extra simpático añadido en el mostrador del farmacéutico. El SPD para farmacias ha cambiado el enfoque: ahora los boticarios no son meros proveedores de cajas, sino verdaderos aliados en la salud del paciente, planificando tratamientos casi como un entrenador personal de medicamentos. Aunque la lógica diga que solo los mayores lo necesitan, este sistema alivia también a familiares y cuidadores, y ni hablar de quienes presentan problemas de memoria o ciertas limitaciones físicas y mentales. En el fondo, hasta el más despistado puede ganar en tranquilidad con este servicio farmacéutico.
Si lo pensamos, el sistema personalizado de dosificación es como ese amigo organizado que separa la ropa por días antes de un viaje. Solo que aquí se habla de salud: cada medicación se prepara y se entrega lista para consumir, evitando la duda de si se tomó la pastilla ya o no. La farmacia, de la mano de herramientas como las de Venalink, elabora blísteres donde cada fármaco aparece separado por día y momento (desayuno, comida, cena y noche). Así, el paciente solo tiene que seguir la secuencia, sin andar contando pastillas ni asumiendo riesgos innecesarios.
La intención principal, que ocurre antes de cualquier beneficio institucional, es impulsar la adherencia al tratamiento. Muchas veces, los líos de horarios y dosis provocan fallos que pueden parecer inocentes pero llevan a ingresos hospitalarios o complicaciones serias. El sistema personalizado de dosificación arranca el problema de raíz.
En sitios como el Reino Unido, Alemania o los países nórdicos, el SPD casi podría decirse que es parte del paisaje sanitario. No es casualidad. Empresas fuertes como Venalink llevan años haciendo que este sistema encaje en la vida diaria, y el resultado ha sido tan positivo que nadie lo discute ya. Las farmacias y residencias lo adoptan casi de forma natural, porque la utilidad queda clara enseguida.
No vamos a engañarnos: el secreto de su éxito está en los beneficios palpables dentro y fuera del sistema. Desde menos errores, menos olvidos, hasta un ahorro enorme en ingresos hospitalarios derivados de la mala gestión de medicamentos. Y los datos se ven reflejados en las opiniones de cuidadores y profesionales sanitarios: el sistema personalizado de dosificación no es solo una ayuda, es un cambio de ritmo.
Sin embargo, en nuestro país pareciera que este avance se mueve a paso de tortuga. Encontrar un sistema personalizado de dosificación bien implantado en una farmacia española aún es, para muchos, casi como toparse con un billete de lotería premiado. No existe un plan nacional y ni siquiera se recogen estadísticas oficiales que indiquen cuántas farmacias lo ofrecen. Es más, muchas lo hacen casi por vocación más que por reconocimiento institucional o remuneración adecuada.
No obstante, las recomendaciones sobre el uso del SPD aparecen en casi todos los foros que debaten sobre cómo mejorar el servicio farmacéutico en España. Hay consenso sobre que es una gran oportunidad pendiente.
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Barrera principal |
Descripción del obstáculo |
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Falta de financiación |
No hay presupuesto específico para pagar por este servicio. |
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Cartera de servicios |
No está oficialmente incluido ni remunerado a nivel estatal. |
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Formación práctica |
Los farmacéuticos necesitan mejor preparación práctica para implantarlo correctamente. |
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Sensibilidad institucional |
Dependiendo de la autonomía y de los colegios profesionales, el apoyo varía mucho. |
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Falta de concienciación |
A menudo, médicos y pacientes subestiman los riesgos de la desorganización terapéutica. |
La respuesta corta, por ahora, es que el sistema personalizado de dosificación sigue siendo un servicio no financiado, al menos a gran escala, por el sistema nacional. Cada farmacia que apuesta por ofrecerlo suele hacerlo por voluntad propia, como una acción extra dentro de su cartera de servicios.
En realidad, a medida que aumentan los casos de enfermedades crónicas y se envejece la población, contar con opciones como el SPD para farmacias puede marcar una diferencia fundamental en la vida de cada paciente y de sus familias. Desarrollar e impulsar este servicio farmacéutico, implementado ya por empresas como Venalink, puede convertir a nuestro sistema en uno de los más humanos y eficaces de Europa. Al final, no se trata solo de sumar una nueva función a la farmacia, sino de cambiar realmente la manera en la que cuidamos de los más vulnerables.