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El 73% de las compañías del sector Salud en España reconoce tener dificultades para cubrir vacantes, en línea con la media global (74%). Las soft skills, especialmente la profesionalidad, la adaptabilidad y la comunicación, son el principal gap de talento tanto a nivel nacional como internacional. Las empresas españolas apuestan por la flexibilidad laboral (22%) y la mejora salarial (19%), aunque un 17% admite no estar adoptando ninguna medida para mejorar la atracción de talento.
El sector de la salud atraviesa un momento clave en lo relativo al ámbito del talento. ManpowerGroup analiza una situación que continúa marcada por un desajuste significativo entre la oferta de profesionales disponibles y las necesidades reales de las organizaciones sanitarias. En España, el 73% de las empresas del sector declara tener dificultades para encontrar el talento que necesita, una cifra muy similar a la registrada a nivel global (74%), según los datos del estudio Desajuste de Talento 2026.
Este escenario pone de relieve la presión creciente sobre hospitales, clínicas, laboratorios y organizaciones sociosanitarias, en un contexto marcado por el envejecimiento de la población, el aumento de la demanda asistencial y la transformación tecnológica del sistema sanitario.
En este sentido, Helena Viñamata, Strategic Client Partner de ManpowerGroup, explica que “el sector Salud se enfrenta a un desajuste de talento especialmente crítico porque impacta directamente en la calidad del servicio y en la sostenibilidad del sistema. No se trata únicamente de cubrir vacantes, sino de incorporar profesionales con las competencias adecuadas para responder a un entorno asistencial cada vez más exigente, digitalizado y centrado en el paciente”.
Más allá de los conocimientos técnicos, el principal desafío para encontrar talento en sector salud está en las llamadas soft skills o habilidades humanas, tanto en España como en el ámbito internacional, en una industria que requiere de profesionales con un fuerte componente humano, ético y relacional.
En España, la profesionalidad y ética de trabajo encabezan la lista de las competencias más difíciles de encontrar (46%), seguidas de la capacidad de adaptación y aprendizaje en entornos cambiantes (42%), y de la comunicación y el trabajo en equipo (37%); todas ellas esenciales en un entorno en el que la presión asistencial es muy elevada y la coordinación entre profesionales resulta clave para garantizar una atención de calidad.
A estas carencias se suman dificultades igual de relevantes como son el pensamiento crítico y la resolución de problemas (35%), el juicio ético e integridad o la mentoría y formación (15% en ambos casos), competencias fundamentales para la toma de decisiones en contextos especialmente sensibles y complejos.
En menor medida, pero no menos importantes, aparecen la gestión del tiempo y la priorización y la conciencia cultural e inclusión (9%), competencias clave para atender a una población diversa y optimizar recursos en un sistema sometido a una elevada demanda.
A nivel global, la comunicación y el trabajo en equipo lideran el ranking (44%), seguidas de la profesionalidad y ética laboral (41%) y de la adaptabilidad (37%). Esta coincidencia en las prioridades refuerza la idea de que el éxito del sector sanitario depende en gran medida de la capacidad de los profesionales para colaborar, comunicar eficazmente y actuar con responsabilidad en contextos de alta exigencia.
En cuanto a las habilidades técnicas, la transformación digital está marcando las mayores necesidades del sector. Destacan las dificultades para encontrar perfiles con conocimientos en inteligencia artificial, tanto para el desarrollo de aplicaciones (27%) como para el uso de estas herramientas en el día a día (18%). También existe escasez de profesionales en atención al paciente y front office (18%) y en funciones relacionadas con los recursos humanos y el soporte administrativo, lo que refleja la creciente importancia de la tecnología aplicada y de la experiencia del paciente.
A nivel global, la demanda de hard skills se reparte de forma más equilibrada, con especial peso en las áreas administrativas y de apoyo de oficina (17%), la alfabetización digital (16%), la inteligencia artificial (15%) y los perfiles de atención al cliente y recursos humanos (15%), lo que refleja la necesidad de mejorar la eficiencia y la experiencia del paciente a nivel mundial.
Para hacer frente al desajuste de talento, las empresas del sector sanitario están recurriendo principalmente a medidas directas. En España, la implementación de una mayor flexibilidad laboral (22%) y la mejora de la retribución (19%) son las acciones más habituales, seguidas de la ampliación del número de candidatos potenciales (14%) y de un mejor aprovechamiento de los recursos internos (13%). Sin embargo, llama la atención que casi 2 de cada 10 empresas españolas (17%) reconoce no estar tomando ninguna medida para afrontar el problema.
A nivel global, el aumento salarial (27%) y la flexibilidad (21%) también lideran las respuestas, aunque el porcentaje de empresas que no actúa es algo menor (13%).
En conjunto, estos datos muestran que el sector salud necesita avanzar hacia soluciones más profundas y sostenidas, que combinen mejores condiciones laborales con programas de desarrollo de talento, tanto a nivel de upskilling y como reskilling, y una apuesta clara por las habilidades humanas, fundamentales para garantizar la calidad del sistema sanitario en el futuro.