‘¿Es normal que se me caigan más cabellos en septiembre?’, ‘¿Cómo puedo frenar la caída de cabello?’, ¿Por qué en otoño se me cae más el pelo?’, ‘¿Cómo puedo fortalecer el pelo después del verano?’... Cada año a finales de verano y principios de otoño se disparan las búsquedas en internet y a la IA sobre la caída de pelo. Entre septiembre y octubre se produce el llamado ‘efluvio telógeno estacional’, un aumento de la caída del cabello que es normal y pasajero, pero que suele preocupar mucho a quienes lo padecen.
El dietista de Synsera Labs Alejandro Pérez señala que la causa del efluvio telógeno estacional es el propio ciclo de crecimiento del cabello: “El ciclo natural del cabello hace que una mayor proporción de folículos entre en fase de reposo (telógena) en un periodo concreto, más habitualmente durante la primavera. Unos meses después, esos cabellos en fase telógena se desprenden, por lo que durante unas semanas uno verá muchos cabellos en la ducha, el cepillo o la almohada… El pico suele ser en septiembre y octubre”.
El efluvio telógeno puede verse agravado, además, por déficits nutricionales de hierro, zinc y vitaminas del grupo B (especialmente la B12), derivados de una alimentación insuficiente o desequilibrada. Asimismo la caída de pelo también puede estar relacionado con otros desencadenantes -estrés, pérdida de peso, alopecia androgénica, cambios hormonales…-.
Pérez hace hincapié en que no se puede evitar completamente el efluvio estacional, puesto que es un proceso fisiológico. Aun así, introduciendo cambios en los hábitos diarios y usando un tratamiento fortificante se puede mantener la salud capilar durante este periodo, promover un crecimiento capilar más robusto y abordar los otros factores que pueden aumentar la caída:
- Masajear el cuero cabelludo para estimular la circulación sanguínea y el crecimiento con la ayuda de un sérum fortificante. En este sentido, el dietista de Synsera Labs ha formulado un Sérum capilar para fortificar el cuero cabelludo y acompañar al cabello en su ciclo natural, con más de un 97 % de ingredientes naturales novedosos -cafeína, romero, menta, ginseng, Elaya Renova (células madre de olivo) y Capilla Longa (células madre de cúrcuma)-. Otro cosmético para aumentar el volumen y la densidad y mejorar el anclaje del pelo al cuero cabelludo es el Champú anticaída fortificante de la marca.
- Cuidar la alimentación. El dietista alerta de que una nutrición pobre puede afectar negativamente la salud capilar: “La alimentación también juega un papel decisivo para mantener el folículo fuerte y nutrido: nutrientes como hierro, zinc y vitaminas del grupo B (especialmente la B12) son esenciales para el crecimiento del cabello y se encuentran en alimentos como el marisco, carne roja de calidad, vísceras, huevos, frutos secos y verduras. Recordemos que una alimentación basada en azúcares, harinas refinadas y aceites de semillas favorece la inflamación, la resistencia a la insulina y los desequilibrios hormonales. En contextos de sobrepeso o diabetes, el folículo recibe peor riego y más estrés metabólico y el cabello lo acusa rápidamente. El pelo no falla: avisa de lo que ocurre por dentro”.
- Suplementación, en caso de que sea necesario. “Cada vez hay más evidencia de que quienes sufren más caída capilar presentan niveles bajos de vitamina D, lo que convierte una exposición regular y sensata a la luz solar en un pilar básico para el folículo”, destaca el dietista de Synsera Labs. La vitamina D se encuentra principalmente en los pescados azules, como el salmón, el atún o la caballa, y se activa por la incidencia de la luz solar sobre la piel. En caso de déficit, el nutricionista recomienda el suplemento de vitamina D3+K2 de Synsera Labs, formulado para suplir esta carencia.
- Probar la terapia de luz infrarroja. Un tratamiento no invasivo y que puede ser muy beneficioso es la terapia de luz infrarroja. “Es una herramienta en auge que no ‘inventa’ nada nuevo: el infrarrojo representa casi la mitad del espectro solar y predomina al amanecer y al atardecer. Su uso se ha asociado a una mejor microcirculación y a un aumento del recuento capilar”, apunta Pérez.
- Vigilar el estrés, uno de los grandes detonantes del efluvio. Por último, recuerda que tener unos niveles altos de cortisol de forma habitual afecta a las moléculas del folículo piloso, lo que puede provocar que el pelo se vaya debilitando e incluso cayendo más de lo habitual. Por ello, es importante aprender a gestionar el estrés, dormir bien y respetar los biorritmos, puesto que son conductas que ayudan a normalizar el cortisol y proteger el ciclo capilar.
Además, después del verano el cabello puede estar más debilitado y romperse más por el exceso de exposición solar, las agresiones externas que lo han dejado más quebradizo -cloro, sal…-, el estrés de la vuelta a la rutina y un peor descanso nocturno. Por ello, el dietista experto en salud capilar de Synsera Labs recomienda “evitar el agua muy caliente en la ducha, no frotar en exceso el cuero cabelludo y reducir las agresiones diarias. Muchas veces, cuidar el cabello empieza por dejar de maltratarlo con el uso excesivo de alisadoras, planchas y secadores muy calientes que dañan la fibra capilar, debilitan la cutícula y pueden inflamar el cuero cabelludo".