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El uso de medicamentos esenciales como los antibióticos puede alterar el equilibrio de la microbiota intestinal y provocar molestias digestivas, debilitando la función del sistema inmunitario. Mantener una microbiota saludable es clave para el bienestar digestivo y el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Lactoflora Protector Intestinal ayuda a mantener el equilibrio de la microbiota durante periodos de mayor exigencia para el organismo.
En invierno, cuando los virus y bacterias parecen moverse con mayor libertad, es cuando el sistema inmunitario adquiere un papel destacado. Una función que está modulada por distintos factores, entre ellos, la microbiota intestinal. En ocasiones, el uso de medicamentos esenciales, como por ejemplo los antibióticos, puede tener un impacto directo sobre la microbiota, ya que, frecuentemente, no solo actúan frente a las bacterias causantes de las infecciones, sino también sobre las bacterias beneficiosas que habitan en el intestino.
“El intestino alberga un ecosistema complejo de microorganismos que desempeñan un papel clave en la digestión y en el sistema inmunitario. Cuando este equilibrio se altera, pueden aparecer molestias como diarrea, hinchazón o malestar abdominal”, explica la Dra. Arce, médico pediatra autora del libro Diario de una mamá pediatra. “Por eso, es importante prestar atención al cuidado intestinal durante y después de un tratamiento antibiótico con medidas que ayuden a proteger la microbiota. Esto marcará la diferencia en cómo se siente el paciente durante y después del tratamiento.”
La alteración de la microbiota no solo afecta al bienestar digestivo, sino que también puede influir en la capacidad del organismo para recuperarse y mantener unas defensas adecuadas. En este contexto, el uso de probióticos se ha convertido en una estrategia de apoyo cada vez más recomendada para ayudar a preservar el equilibrio intestinal.
Lactoflora Protector Intestinal, de STADA, está formulado para ayudar a mantener la microbiota intestinal en situaciones en las que esta puede verse comprometida, como durante el uso de antibióticos. Su fórmula combina una mezcla simbiótica de probióticos —cuatro cepas vivas de lactobacilos y bifidobacterias— con prebióticos como arabinogalactooligosacáridos y betaglucanos, además de vitaminas del grupo B y jengibre, que contribuye al bienestar gastrointestinal.
Según la Dra. Arce, “los probióticos ayudan a mantener el equilibrio bacteriano y funcionan como un "escudo" protector durante el tratamiento antibiótico. Una vez finalizado el medicamento, su función es la de regenerar y repoblar los microorganismos beneficiosos que ya existían en el sistema”. Mantener una alimentación equilibrada, una correcta hidratación y contar con el apoyo de probióticos adecuados puede ayudar a reducir las molestias digestivas asociadas y favorecer una recuperación más completa.
Cuidar la microbiota intestinal es, en definitiva, una forma de cuidar la salud desde dentro, especialmente en momentos en los que el organismo necesita un apoyo extra.