por NutraSalud 29 de septiembre, 2020 Empresas comentarios Bookmark and Share
< Volver

María José Quesada Rodríguez, Psicóloga General Sanitaria, investigadora en la Universidad Católica San Antonio de Murcia, de la mano de 39ytú, aborda en este artículo los efectos de los probióticos para controlar los episodios de estrés.

El estrés se ha definido como una condición compleja en la cual la homeostasis o estado estable de un organismo está perturbado o amenazado. Aunque el organismo normalmente es capaz de adaptarse a varios tipos de estresores, unos niveles elevados de estrés pueden afectar negativamente tanto a la mente como el cuerpo.

Estudios recientes evidencian que el estrés psicológico puede aumentar y reducir la permeabilidad del revestimiento gastrointestinal, provocando cambios en la microbiota a través una extensa red de comunicación bidireccional entre el tracto gastrointestinal y el sistema nervioso central, conocido como el "eje intestino-cerebro". En este sentido el consumo de microorganismos vivos como probióticos (ya sea en cápsulas o mediante cambios en la dieta) puede modificar la absorción de ciertas sustancias produciendo cambios en el sistema nervioso central (SNC) a través de mecanismos inmunológicos, bioquímicos o neuroendocrinos.

Mecanismos inmunológicos

Los componentes estructurales de la pared celular microbiana estimulan continuamente el sistema inmunológico innato para producir citocinas (interleucina-1beta (IL1b), el factor de necrosis tumoral alfa (TNFa) y Interlucina (IL-18) ), creando un estado basal de activación inmunológica que comienza en la superficie de la mucosa intestinal e impacta en todo el cuerpo. El cortisol inhibe la síntesis de estas citocinas por parte de las células inmunitarias. La IL-1b y el TNFa muestran un ritmo circadiano en la sangre humana con niveles máximos a la medianoche, cuando el cortisol es más bajo, y niveles mínimos a primera hora de la mañana a medida que aumenta el cortisol plasmático.

La disminución inducida por el cortisol en la IL-1b circulante estimulada por la microbiota puede orquestar el cambio normal del sueño temprano, que es predominantemente nREM, al sueño tardío que está dominado por REM.  Los niveles excesivos de citocinas están asociados con el sueño interrumpido y con cambios que van acompañados de depresión, bajo estado de ánimo, aumento de la ansiedad y deterioro de la memoria a largo plazo.

Mecanismos neuroendocrinos

Se ha demostrado que determinadas bacterias pueden sintetizar y responder a hormonas y neurotransmisores. Por ejemplo, cepas de Lactobacillus producen acetilcolina y gamma-amino butirato (GABA); También algunas Bifidobacterias son productoras de GABA; Otras, como Escherichia producen norepinefrina, serotonina y dopamina; Algunos Estreptococos y Enterococos producen serotonina; y, se ha visto que determinados Bacilos producen norepinefrina y dopamina. Todos estos metabolitos son neurotransmisores implicados en los síntomas de ansiedad, depresión o alteraciones conductuales. De hecho, la mayoría de los antidepresivos/ansiolíticos actúan alterando la actividad de estos neurotransmisores en el cerebro para mejorar dichos síntomas.

Estudios llevados a cabo

En la última década, la investigación sobre estos mecanismos ha puesto de manifiesto una relación ente los trastornos psiquiátricos y los cambios en la microbiota intestinal, lo que convierte a los prebióticos y probióticos en un objetivo potencial de estudio para nuevos tratamientos antidepresivos. Con relación a esto, mediante una revisión sistemática y posterior metaanálisis sobre el efecto del consumo de probióticos / paraprobióticos (bacterias no activas o fracciones celulares de los probióticos, que han demostrado funcionalidad) en medidas subjetivas y objetivas del sueño se analizaron los resultados de 14 estudios de alta calidad desde 1980 hasta 2019.

El metanálisis de efectos aleatorios indicó que la suplementación con probióticos / paraprobióticos redujo significativamente el índice de calidad del sueño de Pittsburgh (PSQI) (es decir, mejoría en la calidad del sueño) en relación con el valor inicial (−0,78 puntos, intervalo de confianza del 95%: 0,395-1,166; p <0,001) en la mayoría de estudios.  Por otra parte, también mostró que la efectividad del tratamiento era mejor cuando se suplementaba con una cepa única en lugar de una combinación de cepas probióticas, y era superior cuando el tratamiento duraba 8 semanas o más.

Estudio con Lactobacillus gasseri CP2305

Otro estudio en el que se utilizaron medidas objetivas de calidad del sueño señaló que la administración a corto plazo del probiótico Lactobacillus gasseri CP2305 mejoraba los síntomas de estrés en adultos jóvenes sanos. En esta investigación N=70 estudiantes japoneses de medicina que se preparaban para el examen nacional para médicos ingirieron tabletas que contenían el probiótico CP2305 o un placebo una vez al día durante 24 semanas. Los resultados fueron medidos mediante la PSQI (Pittsburgh Sleep Quality Index) y análisis encefalográficos. Los electroencefalogramas (EEG) del sueño de un solo canal mostraron que la ingesta del probiótico redujo significativamente la latencia del sueño (M=23,7; M (CP2305)=17,6; p<0.05), el tiempo de vigilia después del inicio del sueño (M=22,7; M=18,4(CP2305)=; p<0.05) y aumentó la relación de potencia delta en el primer ciclo de sueño (M=37,2; M(CP2305)==50,4; p<0.05) en comparación con el placebo. También redujo significativamente los niveles de cromogranina A, un tipo de marcador tumoral, en saliva en comparación al mismo.

Del mismo modo los metanálisis sobre la reducción de síntomas de estrés, ansiedad y depresión señalan que el consumo de probióticos puede ser de utilidad para mejorar estas variables, tanto administrados en solitario en pacientes sanos como en personas con sintomatología depresiva en combinación con tratamientos psiquiátrico o psicológico. Uno de los estudios analizados en este metanálisis tenía como objetivo confirmar los efectos del consumo de un paraprobiótico sobre variables de relacionadas con el estrés en un grupo de estudiantes sanos. Un total de 32 sujetos (21 hombres y 11 mujeres) tomaron Lactobacillus gasseri CP2305 (paraprobiótico CP2305) diariamente durante 5 semanas durante un curso de disección de cadáver y se utilizaron las escalas GHQ28 (28-item General Health Questionnaire), HADS (Hospitality Anxiety and Depression Scale), STAI (State-Trait-Anxiety-Inventory) y PSQI (Pittsburgh Sleep Quality Index).

Las puntuaciones en la escala GHQ28 muestran una mejoría significativa de la salud general en el grupo del paraprobiótico (M=17,9; M (CP2305)=20,3 P=0,038), particularmente se observó en las alumnasla mejora en el agravamiento de los síntomas somáticos asociados al estrés (P = 0,029). Por otra parte, la calidad del sueño mejoró en el grupo CP2305 paraprobiótico (M=4,04; M (CP2305)=5,44 P = 0,038), particularmente en hombres (P = 0, 004). En este grupo, se acortó la latencia del sueño (P = 0,035) y aumento de la duración del sueño (P = 0,048). Los síntomas similares a la diarrea también fueron controlados con CP2305 (P = 0,005) en hombres. Además, CP2305 afectó el crecimiento de Bacteroides vulgatus y Dorea longicatena fecales, que están involucrados en la inflamación intestinal.

Estudio con Lactobacillus plantarum DR7

Otro estudio realizado con una población mayor N=111 adultos divididos en dos grupos (DR7 n = 56, placebo n = 55) arroja resultados similares. El grupo que consumió Lactobacillus plantarum DR7 durante 12 semanas redujo los síntomas de estrés (P = 0,024), ansiedad (P = 0,001) y puntuaciones psicológicas totales (P = 0,022) en comparación con el grupo de placebo según la evaluación del DASS-42 (Depression, Anxiety and Stress Scales).

El nivel de cortisol en plasma se redujo entre los sujetos con DR7 en comparación con el placebo, así como el nivel de citocinas proinflamatorias plasmáticas (P <0,05),  y mejoraron las puntuaciones en atención básica, cognición emocional y aprendizaje asociado (P <0,05). La administración de DR7 también potenció la vía de serotonina, como se observa por las expresiones reducidas de la dopamina β-hidroxilasa (DBH), tirosina hidroxilasa (TH) plasmática, indolamina 2,3-dioxigenasa y triptófano 2,3-dioxigenasa, acompañadas de un aumento de la expresión de triptófano receptor de hidroxilasa-2 y 5-hidroxitriptamina-6, mientras que estabiliza la vía de la dopamina como se observa mediante estabilizado expresiones de TH y DAP durante 12 semanas en comparación con el placebo (P <0,05).

En conclusión, el uso de probióticos como complemento o tratamiento del bajo estado de ánimo, así como del estrés, ansiedad o los problemas de sueño puede resultar beneficioso en tanto que ha demostrado en varios estudios y revisiones mejorar los patrones de sueño mediante cambios en la permeabilidad del revestimiento gastrointestinal, y a su vez mejorar el estado de ánimo a través de la potenciación de las vías serotoninérgicas y dopaminérgicas que forman parte del entramado “eje intestino-cerebro”

 
Publicidad

Noticias relacionadas

comments powered by Disqus