28 de enero, 2026
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Enero es tradicionalmente el mes de los nuevos propósitos, un momento en el que muchos buscan establecer buenos hábitos. Pero más allá de las buenas intenciones del inicio de año, el verdadero reto está en que esos cambios se mantengan en el tiempo y se conviertan en parte de un estilo de vida equilibrado y sostenible. 

Para lograrlo, la Dra. Rosa Ortega, Catedrática de Universidad en el Departamento de Nutrición y Ciencia de los Alimentos de la Universidad Complutense de Madrid, recuerda la importancia de adoptar hábitos realistas, basados en una alimentación equilibrada y un estilo de vida activo, que puedan mantenerse a lo largo de todo el año. En este sentido, la Dieta Mediterránea se presenta como un modelo de referencia por su enfoque flexible, social y adaptable al día a día.

La Dieta Mediterránea, declarada patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO, es, como explica la Dra. Ortega, la base de un estilo de vida equilibrado, que se basa en alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, legumbres, cereales y frutos secos, con el aceite de oliva como grasa principal, lácteos. A ellos se suman, con moderación, alimentos de origen animal (carnes, pescados y huevos), priorizando el pescado.

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) también refleja estas recomendaciones en su pirámide de la Alimentación Saludable, e incluso contempla, para adultos sanos, un consumo moderado de bebidas fermentadas, como la cerveza. En este sentido, la Dra. Ortega destaca que, por su baja graduación alcohólica, reducida aportación calórica, elaboración con ingredientes naturales y su contribución a la socialización, el consumo moderado de cerveza podría formar parte de un estilo de vida equilibrado dentro del marco actual de la Dieta Mediterránea, siempre entendiendo su consumo dentro de la moderación.

 “La Dieta Mediterránea no es solo una forma de comer, sino un estilo de vida que integra la actividad física, la forma de preparar los alimentos, el momento y el entorno en el que se consumen”. Esta visión global es clave para mantener el equilibrio más allá de los propósitos puntuales de inicio de año. “Para llevar una vida sana, lo importante es fijarnos en el conjunto de hábitos que forman nuestro estilo de vida, no en ellos de forma independiente. Esto es lo que marcará nuestra calidad de vida y nuestra salud, especialmente al iniciar esta etapa con nuevos propósitos”.

Con este enfoque, la Dra. Rosa Ortega propone cuatro pilares clave para consolidar una alimentación equilibrada y unos hábitos de vida saludables durante todo el año:

Planificación y flexibilidad en las comidas.

Dedicar tiempo a planificar el menú semanal permite organizar mejor la compra y evitar decisiones impulsivas. Además, la experta recomienda adaptar el número de comidas diarias a las necesidades personales y a la sensación de saciedad, favoreciendo una relación más consciente y sostenible con la alimentación.

Priorizar la calidad de los alimentos.

Aumentar el consumo diario de frutas, verduras y hortalizas, utilizar aceite de oliva virgen como base culinaria y reducir el azúcar añadido, reservándolo para un consumo ocasional, son pautas clave para mantener una alimentación equilibrada alineada con la Dieta Mediterránea.

Hidratación constante y consumo consciente de bebidas.

Beber suficiente agua, en torno a dos litros al día, es fundamental para el bienestar general. En cuanto a otras bebidas, la Dra. Ortega insiste en la importancia del consumo consciente: en el caso de adultos que disfrutan de bebidas fermentadas como la cerveza, esta debe consumirse siempre con moderación, acompañada de alimentos y en un contexto social, para integrarse de forma saludable en la rutina diaria.

Asimismo, la experta señala que, para quienes prefieren evitar el alcohol o buscan una alternativa, la cerveza sin alcohol es una opción adecuada, elaborada con ingredientes naturales como la cebada y el lúpulo. Aporta hidratación, un bajo contenido calórico (aproximadamente 22 kcal por 100 ml) y compuestos como antioxidantes y minerales, que pueden contribuir a la salud ósea y cardiovascular.

Actividad física regular y planificada.

Más allá de mantenerse activo, es importante incorporar ejercicio físico planificado varias veces a la semana, combinando trabajo de fuerza y actividades de intensidad moderada, siempre adaptadas a las características y necesidades de cada persona.

Aplicar estos sencillos pero efectivos consejos de la Dra. Ortega es la clave para transformar la vuelta a la rutina en una oportunidad para establecer bases sólidas para nuestra salud y bienestar a largo plazo, haciendo de los propósitos de Año Nuevo una realidad duradera.

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