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Un estudio de Kantar WorldPanel refleja cómo la nueva generación integra los complementos nutricionales en su rutina diaria. Según Vanesa León, nutricionista de Biogran, los jóvenes buscan bienestar equilibrando vida social, alimentación saludable y sostenibilidad. Las marcas responden con productos que apoyan energía, descanso y digestión, además de formatos innovadores como la línea de gominolas JOY.
Prácticamenteel 40% de los menores de 35 años consume alimentos alimenticios, según el estudio elaborado por Kantar WorldPanel. Un dato que confirma una tendencia creciente, pero que, más allá de la cifra, revela un cambio cultural profundo en la forma de entender el bienestar.
Para la generación Z, cuidarse ya no es sinónimo de restricción ni de soluciones puntuales. Es priorizar el descanso, buscar energía real (más allá del café), gestionar los antojos sin culpa y mantener el equilibrio en medio de un ritmo de vida dinámico y social. La conversación en torno al bienestar ha evolucionado en los últimos años, influenciada en gran medida por las generaciones más jóvenes, que han redefinido sus códigos y prioridades.
Si antes los complementos alimenticios se asociaban a necesidades nutricionales muy concretas, hoy forman parte de la rutina cotidiana de una generación que entiende el bienestar como algo flexible, accesible y en equilibrio con una vida social activa.
En este nuevo paradigma, los productos vinculados a la alimentación natural ya no se centran únicamente en “recuperarˮ al organismo, sino en acompañarlo en el día a día desde una perspectiva preventiva. La salud deja de ser reactiva para convertirse en un hábito cotidiano.
La generación Z ha normalizado una versión del bienestar más realista y sostenible, integrando el concepto de wellness de manera accesible: pequeños gestos diarios que, acumulados, marcan la diferencia. Igual que optar por matcha en lugar de café o incorporar disciplinas como el pilates para gestionar el estrés, los complementos alimenticios se han convertido en una herramienta más dentro de su rutina de autocuidado.
Como señala Vanesa León, nutricionista de Biogran, esta transformación se articula en torno a tres grandes focos:
Ya no se trata solo de “tirarˮ de estimulantes durante toda la jornada, sino de mantener un rendimiento sostenible a lo largo del día. Vitaminas del grupo B, ginseng o vitamina C figuran entre los ingredientes más demandados por quienes buscan combatir la fatiga desde un enfoque equilibrado y prolongado.
Dormir bien ha pasado de ser un lujo a una prioridad estratégica. La melatonina, el GABA y extractos botánicos como la lavanda o la amapola de California forman parte del nuevo ritual nocturno de una generación que entiende que el descanso no es tiempo perdido, sino inversión en productividad y bienestar futuro.
Lejos de la cultura de la dieta estricta, la conversación en torno al cuerpo ha evolucionado hacia el equilibrio. Ingredientes como el vinagre de manzana o el cromo se asocian hoy más con la estabilidad metabólica -sin subidas y bajadas bruscas de la glucosa- y el bienestar general que con el control extremo.
Y es que los nuevos productos relacionados con la alimentación natural ya no se centran solo en recuperar al organismo, si no de acompañarle en el día a día, con una visión más preventiva.
La Generación Z ha integrado este concepto de wellness de una manera accesible: pequeños gestos diarios que, sumados, marcan la diferencia. Igual que elegir matcha en lugar de café o practicar pilates para equilibrar el estrés, los suplementos se han convertido en una herramienta más dentro del autocuidado cotidiano.
Otra de las claves de esta tendencia está en la experiencia. Las cápsulas tradicionales pasan a un formato más amable, dulce y llamativo: gummies con sabores reconocibles a frutas pero sin azúcar añadido ni polioles como el maltitol, etiquetas comprensibles y mensajes directos. La experiencia importa tanto como la funcionalidad.
En este contexto, han surgido propuestas pensadas específicamente para este consumidor joven. Un ejemplo es JOY, la nueva línea de complementos que Biogran ha presentado en primicia en España, sus gominolas “no nastiesˮ, sin gelatina animal -pero con una textura que se disfruta- ni añadidos innecesarios al estar endulzadas con FOS, una fibra prebiótica en lugar de con azúcar o maltitol. El lanzamiento incluye tres referencias alineadas con estas necesidades actuales:
De esta manera, los datos demuestran que las tendencias se hacen visibles en las necesidades del nuevo perfil de consumidor: los suplementos ya no se perciben como algo puntual o clínico, se trata de una herramienta más dentro de una rutina de autocuidado consciente.
Una generación consciente que busca transparencia en los ingredientes y entiende el concepto de cuidarse como algo integral y adaptable. Con una clara filosofía de un bienestar que se centra en sentirse bien hoy, rendir mañana y disfrutar mientras tanto.