9 de febrero, 2026
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Los trastornos digestivos funcionales continúan siendo un reto clínico, especialmente en edad pediátrica. Los psicobióticos serán cada vez más necesarios, no solo como tratamiento, sino también como elemento de prevención cuando aparecen las primeras señales de estrés continuado

En los últimos años, la investigación de la microbiota ha puesto de manifiesto su papel clave no solo en la salud digestiva, sino también en el bienestar emocional y neurológico. Esta conexión, conocida como eje microbiota-intestino-cerebro, se ha consolidado como uno de los principales focos de interés clínico por su potencial en el abordaje de los trastornos digestivos funcionales y de las alteraciones relacionadas con el estrés, tanto en población infantil como adulta.

En este contexto, Farmasierra participa en el XVII Congreso de la Sociedad Española de Microbiota, Probióticos y Prebióticos (SEMiPyP), celebrado recientemente en Málaga, con un simposio centrado en “El eje microbiota-intestino-cerebro y su aplicación en la clínica”.

El simposio ha contado con la participación del Dr. Guillermo Álvarez Calatayud, pediatra especialista en Gastroenterología y Nutrición Infantil, y del Dr. Tomás Olleros, presidente de Grupo Farmasierra, quienes han abordado el papel de los probióticos y psicobióticos en el manejo de los trastornos digestivos y del estrés desde una perspectiva basada en la evidencia científica.

Microbiota y trastornos digestivos funcionales en la infancia

Durante su intervención, el Dr. Álvarez Calatayud ha destacado que los trastornos digestivos funcionales continúan siendo un reto clínico, especialmente en edad pediátrica. “El dolor abdominal funcional tiene una prevalencia muy elevada: casi uno de cada cinco niños y adolescentes lo padecen, con una repercusión muy importante en su calidad de vida y en la de sus familias”, señala el especialista.

En este contexto, la modulación de la microbiota intestinal mediante probióticos específicos con evidencia científica se perfila como una opción terapéutica prometedora. “Aunque muchos de los estudios más concluyentes se han realizado en población adulta, desde hace unos años los pediatras vamos incorporando cepas con evidencia científica en el abordaje de estos trastornos durante la infancia”, explica el Dr. Calatayud.

En este sentido, subraya también la importancia del rigor científico en la selección de probióticos: “No todos los probióticos son iguales. Es imprescindible disponer de ensayos clínicos en humanos frente a placebo que demuestren que una cepa es segura y beneficiosa para una determinada situación clínica”.

El eje intestino–cerebro y el papel de los psicobióticos

Por su parte, el Dr. Tomás Olleros explica el aumento del interés clínico por el eje microbiota-intestino-cerebro y su aplicación en el manejo del estrés. “Se ha demostrado científicamente que el estrés altera la microbiota intestinal que ejerce una función fundamental en nuestra salud a través de su acción sobre el eje intestino-cerebro”, afirma el doctor.

En este sentido, destaca el papel de los psicobióticos, definidos como probióticos que aportan beneficios en situaciones de alteraciones psicológicas como el estrés. “Los psicobióticos representan una gran oportunidad como alternativa al sobreuso de determinados ansiolíticos, algo sobre lo que los médicos de Atención Primaria vienen alertando desde hace tiempo”, señala el presidente del Grupo Farmasierra.

Según Olleros, estas soluciones ya se están integrando progresivamente en la práctica clínica diaria como herramientas complementarias en el abordaje del estrés y la ansiedad. Además, ha apuntado a su evolución futura: “Los psicobióticos serán cada vez más necesarios, no solo como tratamiento, sino también como elemento de prevención cuando aparecen las primeras señales de estrés continuado”.

De la investigación a la práctica clínica

En línea con el lema del Congreso SEMiPyP 2026, los ponentes han coincidido en la importancia de trasladar los avances en investigación en microbiota a la práctica clínica, apostando por el uso de cepas específicas con evidencia científica contrastada. La modulación de la microbiota, tanto en los trastornos digestivos funcionales como en el manejo del estrés, se consolida así como una herramienta complementaria que permite avanzar hacia un abordaje más personalizado y centrado en el paciente.

La participación de Farmasierra en este foro científico refuerza su compromiso con la divulgación rigurosa y con el apoyo a los profesionales sanitarios en la toma de decisiones clínicas basadas en la evidencia.

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