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Expertos en comunicación sanitaria abordan la realidad, los riesgos y los retos del actual panorama de acceso y consumo a la información sobre salud. La dimensión ética en la información consiste en "trasladar al lector información de interés, basada en datos, escrita de manera rigurosa y tratando de forma respetuosa a los pacientes y especialistas que aparecen en la información". Los profesionales tienen la responsabilidad y el compromiso ético y social de informar de forma rigurosa, clara, accesible y comprensible frente a la desinformación, la saturación informativa y los bulos.
La Semana de Humanidades Médicas, que organiza la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB/BMZA), y que se desarrolla en la capital vizcaína, en la sede de la Sociedad Bilbaina, bajo el lema ‘Salud con palabras. La importancia de la comunicación’, ha celebrado su segunda jornada.
Así, bajo la moderación de Marta Fernández Rivera, periodista especializada en salud y miembro de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS), el programa incluyó una reflexión sobre la comunicación en los medios, impartida por Mercedes Bayón Esteban, directora de Comunicación de Grupo IMQ, así como una ponencia sobre la dimensión ética de la información sanitaria, a cargo del periodista del diario El Correo, Terry Basterra Alonso-Alegre.
Paralelamente a la Semana de Humanidades, se celebra la XLVII Semana Fotográfica y la LIII Exposición Antológica de Académicos Pintores y Escultores, que se puede visitar virtualmente a través de la página web de la Academia.
En su introducción, la moderadora, Marta Fernández Rivera, advirtió de que la sociedad actual vive "una epidemia de desinformación que es un peligro para la salud pública. La comunicación sobre aspectos que atañen a la salud debe ser rigurosa, veraz, clara y comprensible".
Los profesionales que trabajan en este ámbito, según indicó, tienen "la responsabilidad y el compromiso ético y social de informar de forma rigurosa, clara, accesible y comprensible frente a la desinformación, la saturación informativa y los bulos. Una comunicación con respeto, dignidad y humanidad a las personas, que no genere falsas expectativas y evitando el sensacionalismo y expresiones que culpabilizan, como “no pudo vencer”, “perdió la batalla” y otras similares. Los pacientes son —somos— personas, no superhéroes, ni soldados".
Para la experta es fundamental una buena comunicación médico-paciente "para evitar los bulos" y es necesaria la presencia de médicos, enfermeros, investigadores donde se encuentren esas desinformaciones, incluyendo las redes sociales, para rebatirlas con evidencia científica. "Siempre hay que acudir a las fuentes fiables y, ante la duda, preguntar al profesional sanitario", aseveró.
Durante su intervención en la segunda jornada de la LIII Semana de Humanidades de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, Mercedes Bayón subrayó que "la comunicación y la salud forman un binomio inseparable", ya que la comunicación es "muchas veces, la puerta de entrada al proceso de salud, precede a la consulta médica y condiciona decisiones, actitudes y comportamientos". En un entorno marcado por el "crecimiento exponencial de contenidos de consumo rápido", advirtió de que la información sanitaria "compite en igualdad de condiciones con cualquier otro contenido, en un escenario diseñado para captar nuestra atención con mecanismos cada vez más sofisticados".
La directora de Comunicación de Grupo IMQ señaló que "Doctor Google se ha convertido en el primer actor de la información sanitaria", recordando que nueve de cada diez personas han consultado alguna vez para informarse o autodiagnosticarse y que más de la mitad lo hace de forma habitual. En este contexto, añadió, "las redes sociales, los influencers y la inteligencia artificial están ganando protagonismo porque ofrecen inmediatez, intimidad y comodidad", aunque advirtió del "riesgo de que lo importante se pierda entre el ruido".
Bayón definió el momento actual como "un cambio disruptivo y profundo", que supone "una oportunidad para democratizar el acceso a información comprensible y reforzar la alfabetización sanitaria, con pacientes más informados, participativos y corresponsables". Sin embargo, alertó de que "cuando la búsqueda de información se convierte en una obsesión aparecen la cibercondria, la infoxicación y la desinformación, con consecuencias como ansiedad, malas decisiones o retrasos en la consulta médica".
Ante este escenario, defendió que "es fundamental fortalecer el papel del profesional sanitario como referente y garante de credibilidad" y que las organizaciones no pueden abandonar el entorno digital, porque "la ausencia deja espacio a otras voces". Asimismo, insistió en la necesidad de "traducir el conocimiento científico a un lenguaje ciudadano, protocolarizar qué se comunica y cómo, y combatir activamente la desinformación".
Finalmente, puso en valor a IMQ como comunicador sanitario a través de sus diversos canales y el papel de los medios de comunicación como "aliados estratégicos, no solo tácticos", por su capacidad de "formar opinión, filtrar, verificar y traducir la ciencia para la ciudadanía con ética y rigor". Como conclusión, afirmó que "cada médico debe ser también comunicador y cada entidad sanitaria, un medio de comunicación", capaz de "escuchar, traducir y acompañar con responsabilidad y veracidad a lo largo de todo el proceso asistencial".
La sesión finalizó con el segundo ponente, Terry Basterra, periodista del diario El Correo especializado en información sanitaria. Tal y como puso de relieve delante de la audiencia, la dimensión ética en la información consiste en "trasladar al lector información de interés, basada en datos, escrita de manera rigurosa y tratando de forma respetuosa a los pacientes y especialistas que aparecen en la información. Esto es aplicable a todo tipo de informaciones, también a la sanitaria, que es de especial interés porque trata temas que afectan de manera directa a la salud de las personas".
Con la información sanitaria los periodistas tienen en ocasiones que hacer "un difícil equilibrio" para trasladar al lenguaje cotidiano y sencillo que entiendan todos los lectores cuestiones técnicas o terminología que para los médicos forma parte de su día a día, pero que fuera del ámbito sanitario no se usa de forma habitual.
"No es lo mismo escribir de una temática o de otra, incluso dentro del ámbito sanitario. Hay ocasiones en las que debemos ser extremadamente escrupulosos por el impacto que esa información puede tener. Es algo que ocurre cuando hablamos de temas muy sensibles. Y más cuando disponemos de testimonios de personas con nombre y apellidos que se ponen en nuestras manos para que contemos su historia", concluyó el periodista.
La LIII Semana de Humanidades de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao cuenta con el patrocinio de IMQ y la colaboración del departamento de Salud del Gobierno Vasco, Osakidetza-Servicio Vasco de Salud, la Universidad del País Vasco, la Universidad de Deusto, Cruz Roja Bizkaia, Mutualia, la oenegé Sunu Gaal, la Asociación Vasca de Periodistas y el Colegio Vasco de Periodistas.