solo el 63,2 % de la población de 16 años o más consume fruta a diario, mientras que el porcentaje que consume verduras, ensaladas o legumbres diariamente se sitúa en el 47,7 %. Ambas cifras han descendido respecto a 2022.
Comer bien no significa seguir una dieta restrictiva, eliminar grupos de alimentos o seguir la última tendencia nutricional. Precisamente en ello insiste el nutricionista de Synsera Labs y divulgador en redes sociales Endika Montiel (@endika_montiel), que afirma que la nutrición debe implicar entender mejor cómo funciona nuestro cuerpo y cómo volver a darle las condiciones que necesita para funcionar correctamente.
“La nutrición no consiste solo en contar calorías, sino en darle información y energía real a nuestras células. Tenemos que aportar al organismo los nutrientes y la energía que necesita para funcionar correctamente”, señala el nutricionista de Synsera Labs.
En este sentido, el nutricionista recuerda que la salud no depende exclusivamente de la dieta. La calidad del sueño, la actividad física, el estrés, los horarios, los ultraprocesados, la luz artificial y el ritmo acelerado también pueden influir en el metabolismo, a la inflamación y la salud hormonal.
Siete pautas para mejorar la alimentación y cuidar la salud metabólica
En lugar de buscar soluciones rápidas o cambios radicales, el nutricionista de Synsera Labs recomienda empezar por pequeños ajustes que puedan mantenerse en el día a día. Para ello, ha seleccionado siete pautas prácticas para mejorar la relación con la alimentación y favorecer la salud a largo plazo.
- Prioriza la comida real. Hay que basar la alimentación en alimentos frescos y poco procesados: huevos, carne, pescado, fruta, tubérculos, verduras, frutos secos, aceite de oliva, legumbres y cereales integrales.
- Asegura un aporte suficiente de proteínas, especialmente en adultos y personas activas. Las proteínas contribuyen al mantenimiento de la masa muscular y participan en numerosas funciones del organismo. Incorporar fuentes variadas de origen animal y vegetal, puede ayudar a cubrir las necesidades diarias, especialmente en personas mayores y físicamente activas.
- Reduce el consumo habitual de ultraprocesados ricos en sal, azúcares y grasas poco saludables. Son de baja calidad nutricional, alteran la glucosa e insulina y también pueden afectar a la microbiota, la saciedad y la energía mental.
- Incluye un buen aporte de fibra. Las frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales aportan fibra, importante para el tránsito intestinal y para el funcionamiento de la microbiota. Aumentar su consumo progresivamente y mantener una hidratación adecuada puede favorecer la tolerancia digestiva.
- Valora la suplementación cuando exista una necesidad concreta. “Hoy sabemos que muchas personas presentan déficits de vitamina D, magnesio, omega 3 o problemas de salud intestinal. La suplementación no sustituye una buena alimentación, pero sí puede ayudar a corregir carencias o cubrir necesidades específicas cuando existe una indicación adecuada”, afirma Montiel. Actualmente los cofundadores de Synsera Labs, todos ellos nutricionistas, han desarrollado una gama de suplementos naturales para complementar la alimentación cuando hay déficits nutricionales.
- Hidrátate correctamente. El agua participa en numerosas funciones del organismo, desde la regulación de la temperatura corporal hasta el transporte de nutrientes y la eliminación de sustancias de desecho. Por ello, Montiel recomienda priorizar el agua como bebida habitual y prestar especial atención a las necesidades de hidratación en situaciones como la práctica de ejercicio, las altas temperaturas o cuando aumenta la sensación de sed: “Más que obsesionarse con una cantidad fija de agua para todo el mundo, es mejor adaptar la ingesta a las necesidades individuales y al contexto”. Además, también recuerda que parte de los líquidos proceden de los propios alimentos, especialmente de frutas, verduras y otras preparaciones con un elevado contenido en agua.
- Cuida el estilo de vida. Dormir poco o mal puede afectar a la regulación del apetito y al control de la glucosa, además de influir en las decisiones alimentarias. Por ello, es importante mantener horarios regulares y procurar un descanso suficiente. Por otro lado, Montiel recuerda que es recomendable caminar, practicar ejercicio de fuerza y reducir el tiempo sedentario para mantener la masa muscular y favorecer la regulación de la glucosa.