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La rutina de cuidado bucal también evoluciona hacia propuestas más prácticas y responsables. Natural Carol apuesta por ello con su dentífrico sólido en comprimidos, una alternativa pensada para simplificar el día a día sin renunciar a la eficacia. Envasado en una lata reutilizable con 120 unidades, este formato compacto facilita su transporte, optimiza el espacio y resulta especialmente cómodo para escapadas o jornadas fuera de casa.
Durante años, el dentífrico apenas ha cambiado de formato. Tubos grandes en casa, versiones mini para el bolso y esa sensación constante de llevar más de lo necesario. Sin embargo, igual que ha ocurrido con el champú o el skincare, la higiene bucal también está viviendo su propia transformación.
El dentífrico sólido de Natural Carol forma parte de ese cambio. En formato comprimido, presentado en una lata reutilizable con 120 unidades, propone una manera distinta de entender algo tan cotidiano como lavarse los dientes. Sin tubos que se deforman en el neceser, sin límites de líquidos al viajar y sin cargar con envases voluminosos “por si acaso”.
Pequeños comprimidos que ocupan lo mínimo y que permiten llevar solo lo necesario, ya sea para un viaje corto, para el día a día fuera de casa o simplemente para tener siempre a mano una solución práctica. Una versión más ligera y limpia de un gesto esencial.
El dentífrico sólido de Natural Carol está elaborado únicamente con ingredientes de origen vegetal. Prescinde de flúor, SLS y glicerina, componentes habituales en muchos dentífricos convencionales que algunas personas prefieren evitar. Su planteamiento es claro: ofrecer una limpieza eficaz con una fórmula sencilla y consciente.
Entre sus ingredientes destacan el aceite esencial de hierbabuena, responsable de esa sensación de frescor inmediato tras el cepillado, y el aceite de árbol de té, conocido por su acción antiséptica y purificante. Este último contribuye a mantener la boca limpia y a cuidar las encías frente a las bacterias. El resultado es una limpieza completa que deja los dientes limpios y una sensación de frescor natural, sin sabores artificiales.
El modo de uso es sencillo: se introduce un comprimido en la boca, se mastica hasta que se deshace y se cepilla con el cepillo húmedo como de costumbre. Después, basta con enjuagar. Cada comprimido equivale a una dosis exacta, lo que evita el desperdicio y facilita su transporte.
Y es precisamente ahí donde el formato cobra sentido. Puedes llevar la lata con sus 120 unidades en el neceser o separar solo los comprimidos que necesites para el día y guardarlos en un pequeño estuche o directamente en el bolso. Sin tubos que se deforman, sin riesgo de derrames y sin cargar con más de lo necesario. Una forma más práctica y ligera de integrar la higiene bucal en el ritmo real de cada día.
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