26 de octubre, 2018 Nutrición comentarios Bookmark and Share
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La crononutrición y los procedimimentos endoscópicos fueron uno de los temas que acapararon la atención en la ponencias presentads en la reunión Controversias en Endocrinología y Nutrición, organizada Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y que reunió a más de 1.000 participantes en el Hotel Eurobuiling de Madrid los días 25, 26 y 27 de octubre

De esta forma, con respecto a la crononutrición, Marta Garaulet, catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia e investigadora en Brigham and Women´s Hospital de la Universidad de Harvard, explicó que nuestra biología responde de forma diferente a los alimentos que consumimos en horas distintas del día. “Cenar tarde hace que puedas engordar más o que adelgaces menos consumiendo las mismas calorías que si las tomas a horas más tempranas”, asegura esta experta. 

Estudios realizados por Garaulet y los equipos de las Universidades de Harvard y Tufts publicados en la International Journal of Obesity han comprobado que cuanto más temprano hagamos las comidas principales del día, más se reduce el riesgo de ganar peso. En concreto, un trabajo con 420 personas (50% hombres y 50% mujeres) demostró que las personas que hacían esa comida principal después de las tres de la tarde perdían menos peso que las que comían antes de esa hora, comiendo lo mismo, haciendo el mismo ejercicio y durmiendo las mismas horas. En concreto, los que comieron sobre las 14:30 h perdieron aproximadamente 12 kilos y los que lo hicieron pasadas las 15 h perdieron sólo 8 kilos. “En este trabajo concluimos que no solo es importante qué comemos, sino también cuándo lo hacemos. Además, descubrimos su explicación metabólica. Detectamos la presencia de un reloj periférico en nuestro tejido adiposo que, en función de los horarios, activa o desactiva genes que afectan a la ganancia o pérdida de peso”, puntualiza Garaulet.

Recientemente, la doctora Garaulet y Frank Scheer, también de la Universidad de Harvard, publicaron un trabajo en tejido graso humano que demostraba que la hora en que mejor toleramos los azúcares es alrededor de las 12 del mediodía, mientras que, por la noche, esa tolerancia a los carbohidratos disminuye hasta cuatro veces. “Vimos que el reloj periférico del tejido adiposo regula la sensibilidad a la insulina. Cuanta menos sensibilidad a la insulina, mayor riesgo de acumular las calorías de los carbohidratos consumidos en exceso en forma de grasa”, explica Garaulet. Según esta experta, tenemos un “reloj periférico” en el tejido adiposo que, en función de los horarios, activa o desactiva genes que afectan a la ganancia o pérdida de peso. La alimentación es uno de los sincronizadores más importantes de nuestro reloj interno, junto con la luz y el ejercicio. “Cuando comemos, ponemos en hora los relojes periféricos de los órganos implicados en la digestión, como el tejido adiposo, el páncreas, el hígado, el intestino y el estómago. Si comemos a deshora, se produce un desfase con el reloj central, situado en el hipotálamo. Esto provoca una cronodisrupción. Y esta situación se ha relacionado con depresión, cáncer, obesidad, diabetes, Alzhéimer, y en general con todas las enfermedades degenerativas”, según Garaulet.

Por su parte, con respecto a los nuevos procedimientos endoscópicos, la doctora Nuria Vilarrasa, coordinadora del área de Obesidad de la SEEN, expuso las alternativas terapéuticas a la cirugía bariátrica en los pacientes con obesidad mórbida. Respecto a su abordaje, de acuerdo a la doctora Vilarrasa, lo más importante en el tratamiento de las enfermedades es su prevención y detección precoz. En ese sentido, las personas con exceso de peso deben tener una evaluación clínica que permita diagnosticar la enfermedad, identificar las  causas y valorar la presencia de otras enfermedades asociadas. 

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