12 de abril, 2019 Formación comentarios Bookmark and Share
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Expertas en nutrición y deporte dan consejos con base científica para mejorar el rendimiento deportivo sin arriesgar la salud.

Anna Bach y Laura Esquius, expertas en nutrición y deporte y profesoras de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), han editado el libro “La alimentación en la actividad física y el deporte”, para poder resolver las dudas relativas a esta cuestión con una base científica.

Entre los elementos clave para la práctica del deporte que señalan las autoras está la hidratación, puesto que una pérdida de agua de solo el 2 % del peso corporal reduce la capacidad de rendimiento en el 20-30 %. Pero la rehidratación no debe incluir solo agua, sino que es aconsejable que las bebidas después del ejercicio lleven sodio e hidratos de carbono, tales como glucosa o sacarosa.

La anemia es otro de los principales limitadores del rendimiento y la recuperación, por lo que hay que prestarle mucha atención, especialmente en el caso de los deportes de resistencia y de las personas vegetarianas y las mujeres deportistas. Y también hay que estar muy alerta ante los trastornos de conducta alimentaria.

Estos y otros factores forman parte de los nueve errores de la nutrición deportiva que han identificado las expertas. Las siguientes prácticas, en algunos casos voluntarias, pueden perjudicar el rendimiento y, a largo plazo, la salud:

  • 1. Ingesta energética inadecuada, en algunos casos por dietas insuficientes (como en el caso de algunas gimnastas) o excesivas (que se pueden producir en deportes como la halterofilia o los lanzamientos).
  • 2. Desequilibrio en las proporciones de los principios inmediatos de la dieta, con un exceso de proteínas y grasas.
  • 3. Dietas con un exceso de alimentos cárnicos, grasas saturadas e hidratos de carbono de rápida absorción.
  • 4. Consumo insuficiente de alimentos de origen vegetal (legumbres, verduras y frutos frescos).
  • 5. Consumo insuficiente de fibra.
  • 6. Déficit de minerales (principalmente calcio, zinc y hierro) y vitaminas (especialmente del complejo B).
  • 7. Ingesta hídrica insuficiente.
  • 8. Consumo excesivo de alcohol, sobre todo en algunos deportes de equipo.
  • 9. Errores en las programaciones de las ingestas respecto a las cantidades y a la distribución horaria.
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