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El nuevo informe elaborado por Mancipi revela que transformar la propiedad del local en un arrendamiento permite deducir el 100% del gasto y optimizar drásticamente la factura fiscal. Esta estrategia, todavía desconocida para muchos titulares, se traduce en una inyección de liquidez inmediata que mejora la estructura financiera y aumenta la facturación del negocio.
Separar el inmueble (local de la farmacia) del fondo de comercio se consolida como una herramienta estratégica para maximizar la rentabilidad en el sector farmacéutico.
Existe una fuerte tradición en España que asocia la propiedad del local a la seguridad empresarial. Sin embargo, desde una perspectiva financiera y legal, inmovilizar capital en activos inmobiliarios supone un freno para la competitividad de las boticas.
Así lo confirma el "Informe 2026 sobre Rentabilidad y Ventajas Fiscales en Farmacias", elaborado por Mancipi, compañía especializada en soluciones financieras para el sector farmacéutico, a partir de datos internos y estudios del sector.
Esta estrategia no es nueva en el mundo financiero. Las entidades bancarias, que cerraron 2025 con una rentabilidad sobre fondos propios (ROE) del 17%, llevan años aplicando una lógica clara: abandonar la propiedad de sus inmuebles para convertir esos activos en liquidez. Un ejemplo destacado es el del Banco Santander, que liberó más de 2.000 millones de euros al vender sus oficinas y su Ciudad Financiera para reinvertirlos en su negocio principal. Para la banca, el beneficio no proviene del ladrillo, sino de la movilidad del capital.
Este cambio de paradigma también es cultural. Mientras que en España, según datos recogidos en el informe, la tasa de propiedad de inmuebles roza el 75%, en países como Alemania apenas alcanza el 49%, donde el alquiler es la herramienta estándar para garantizar la flexibilidad financiera y la agilidad operativa.
Mancipi traslada este mismo pensamiento en el sector, concluyendo que la solidez de una farmacia no reside en la titularidad de sus paredes, sino en la eficiencia de la gestión de sus recursos. Para optimizar esta realidad, Mancipi ha impulsado un modelo en España mediante el cual adquiere el local de la farmacia, entregando su valor íntegro al titular en forma de liquidez inmediata. A cambio, el farmacéutico mantiene el uso del inmueble mediante un contrato de arrendamiento blindado a 20 años, con opción a recompra y flexibilidad total.
"La salud financiera no significa tener un patrimonio estático, sino contar con la agilidad necesaria para que el capital trabaje a favor del negocio", explica Beatriz González, socia y legal advisor de Mancipi. "Ayudamos al farmacéutico a ver que el valor real de su farmacia está en su licencia, en sus pacientes y en su labor asistencial, no en las paredes. Al liberar ese capital atrapado, el titular aumenta su capacidad financiera manteniendo siempre el control absoluto de su actividad y sus horarios, sin bloqueos ante una futura transmisión".
Para ilustrar este impacto, el informe recoge casos reales como el de Lucía, titular de una farmacia de Madrid. Gracias a esta estrategia, pasó de una deducción fiscal limitada de 6.000 € a 37.000 € anuales. Además, al reinvertir la liquidez obtenida en la robotización de su almacén, logrando incrementar su facturación un 15%, demostrando que la eficiencia financiera se traduce directamente en crecimiento comercial.