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En un contexto en el que la salud integral y el autocuidado ganan cada vez más protagonismo, el VIII Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon confirma que la alimentación saludable sigue siendo uno de los pilares fundamentales del bienestar en España. Sin embargo, el informe también pone de relieve las contradicciones entre la percepción que tienen los ciudadanos sobre sus hábitos y la realidad de su estado físico.
Así, mientras el 50,7 % de los encuestados considera que mantiene una dieta equilibrada, el 46,8 % reconoce estar por encima de su peso ideal, lo que refleja la brecha existente entre lo que se percibe y lo que realmente ocurre en el día a día.
El informe también muestra cómo la percepción del peso influye de manera significativa en la satisfacción con la propia imagen. El 92,2 % de quienes consideran estar en su peso ideal se sienten satisfechos con su aspecto físico, mientras que ese porcentaje desciende hasta el 73,4 % entre quienes creen tener sobrepeso. Además, aumenta el número de personas que se perciben por debajo de su peso ideal, que ya alcanza el 15,2 %, la cifra más elevada de los últimos cinco años.
Las diferencias generacionales son especialmente relevantes. Entre los jóvenes de 18 a 25 años, el 28,7 % considera estar por debajo de su peso ideal, mientras que la sensación de sobrepeso aumenta progresivamente con la edad hasta afectar al 62,1 % de los mayores de 65 años. También se observan diferencias por género: mientras que el 50,3 % de las mujeres cree estar por encima de su peso ideal, entre los hombres ese porcentaje se reduce al 43 %, aunque ellos muestran una percepción más positiva de su estado de salud general.
La alimentación saludable también guarda relación con los hábitos de gasto vinculados al bienestar. El estudio señala que el 51,5% de la población destina menos de 50 euros mensuales a cuestiones relacionadas con la salud (seguros, consultas, vitaminas, medicamentos…), y que son precisamente las personas con una percepción más negativa de su estado de salud las que menos invierten en este ámbito. De hecho, el 65,2 % de quienes valoran negativamente su salud gasta menos de 50 euros al mes en cuidado personal, reforzando así la conexión entre autocuidado, alimentación y bienestar.
A nivel territorial, las diferencias también son significativas. Los aragoneses (82,2 %), vascos (78,7 %) y navarros (74,9 %) son los que creen con más fuerza que cuidan su alimentación, mientras que los residentes en Baleares (48,6 %), los cántabros (53,4 %) y los canarios (56,9 %) registran los valores más bajos.
En conjunto, los resultados del estudio reflejan que la alimentación saludable continúa ocupando un lugar central en el bienestar de los españoles, aunque todavía existe margen de mejora para lograr una mayor coherencia entre hábitos, percepción y resultados reales.
La evolución observada en los últimos años apunta hacia una creciente conciencia sobre la importancia de cuidar la alimentación, si bien persisten diferencias relevantes según la edad, el género, la situación económica o la comunidad autónoma.