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Un estudio sin precedentes realizado por la Liga Internacional de Sociedades Dermatológicas (ILDS) y L’Oréal Dermatological Beauty ha puesto cifras a una realidad que afecta a millones de personas: las enfermedades de la piel son una de las diez principales causas de discapacidad en el mundo, pero la mayoría de los países carece de profesionales suficientes para atenderlas.
El informe, publicado en JAMA Dermatology, analiza la situación en 158 países y revela que “el lugar donde vives no debería condicionar tu acceso a la salud de la piel, pero hoy por hoy lo hace”, tal como señala la investigadora principal, la Dra. Esther Freeman. Más de 2.000 millones de personas padecen alguna enfermedad cutánea, pero el 74% de los países reconoce que la salud de la piel no es una prioridad gubernamental.
La escasez de dermatólogos es crítica: la media global es de 2,66 por cada 100.000 habitantes, muy lejos de los 5,63 necesarios para una atención adecuada. En los países de ingresos bajos, la cifra cae a 0,37, y ninguna nación de África o del Sudeste Asiático alcanza el nivel recomendado. Esta desigualdad se refleja en casos extremos: Japón cuenta con más de 7.000 dermatólogos, mientras que Etiopía apenas supera los 200, pese a tener poblaciones similares.
La distribución territorial agrava el problema: el 79 % de los dermatólogos trabaja en áreas urbanas, cifra que asciende al 91 % en países de bajos ingresos, dejando a las zonas rurales prácticamente sin acceso. Esto genera los llamados “desiertos dermatológicos”, donde los pacientes dependen de médicos de familia, enfermería o farmacéuticos para tratar afecciones complejas.
El estudio identifica también carencias en formación: en África, el 46 % de los países no dispone de programas especializados en dermatología, lo que limita la capacidad de respuesta ante patologías frecuentes como dermatitis, infecciones cutáneas, psoriasis o cáncer de piel.
Entre las soluciones propuestas destacan la ampliación de programas de formación, la capacitación del personal de atención primaria y el uso de telemedicina e inteligencia artificial para acercar el diagnóstico especializado a zonas remotas y adaptarlo a distintos tonos de piel.
Los datos están disponibles en la plataforma interactiva Skin Observatory Data Explorer, que permitirá monitorizar avances y apoyar estrategias de salud pública. Myriam Cohen-Welgryn, presidenta de L’Oréal Dermatological Beauty, recuerda que “el acceso a la salud cutánea debe ser un derecho, no un privilegio”, y subraya el compromiso de la compañía con iniciativas globales de salud dermatológica.