por NutraSalud 6 de julio, 2018 Tendencias comentarios Bookmark and Share
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Las empresas de Asedas, Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados, son conscientes de las necesidades especiales del sector de la población afectado por alergias e intolerancias alimentarias. Por ello, siguen incrementando tanto el número de referencias que permiten hacer una compra completa a estas personas y sus familias, así como la información sobre dichos alimentos.

Se calcula que, entre el conjunto total de referencias disponibles en un supermercado, más de un 10% son aptas para intolerantes al gluten o a la lactosa, por mencionar algunas de las más comunes. Esto significa que tienen a su disposición más de 1.000 productos específicos, además de aquellos que por su propia naturaleza no contienen dichos componentes, para realizar una compra completa.

En lo que se refiere a las alergias que muchas personas presentan a ciertas frutas o pescados, el amplio número de referencias –entre 8.000 y 12.000- que componen el surgido de un supermercado hace que puedan encontrar con facilidad sustitutos a los mismos.

Oferta de productos sin alérgenos

Si bien los productos adaptados a las intolerancias alimentarias presentan un índice de rotación menor que el resto, el compromiso social de ofrecer una alimentación completa al núcleo familiar es un factor que prevalece en la decisión de incorporar dichos productos al surtido. Éste se extiende no solo a proveer de una oferta de alimentación suficiente y completa sino también a otras aportaciones de valor añadido. Entre ellas, destaca la información de la que se provee al consumidor, la oferta de precios competitivos en los productos específicos y la seguridad alimentaria. Las actuaciones en estas áreas, en las que se trabaja en su mejora continua, son las siguientes:

- Seguridad alimentaria: El estricto control de los alimentos para evitar que entren en contacto y se puedan producir contaminaciones cruzadas es un eje troncal de la seguridad alimentaria. En este sentido, además de las buenas prácticas de higiene en el manipulado de los productos al corte y a granel, el diseño y los materiales usados en los envases son una parte fundamental para garantizar la seguridad en el consumo.

- Envasado y etiquetado: Las directrices del Reglamento 1169 de información al consumidor, indicando de manera destacada los alérgenos que se incluyen en la lista de ingredientes de los productos, están garantizados en nuestros establecimientos. Cabe recordar que los supermercados fueron pioneros en cumplir las normas de etiquetado en productos de marca propia.

- Precios competitivos: El incremento de referencias ha conducido a un abaratamiento de los costes de producción, lo que ha permitido reducir los precios significativamente en los últimos años.

 “Nuestro compromiso con las personas alérgicas e intolerantes y sus familias va mucho más allá de las normas. Está íntimamente unida a nuestra forma de entender la relación con nuestros clientes y nuestro quehacer al servicio de la sociedad para llevar al núcleo familiar una compra completa y a precios competitivos”, dijo Ignacio García Magarzo, director general de Asedas.

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