1 de septiembre, 2021 Nutrición comentarios Bookmark and Share
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A pesar de la tendencia en alza de una dieta healthy, todavía existen productos que no ofrecen todas las garantías exigibles por el mercado, algunos de los cuales se tratan de “fraude alimentario”, incumpliendo la legislación alimentaria vigente. Por eso, empresas certificadoras como TÜV Rheinland trabajan para mitigar estos efectos y contribuir a una mejora en la calidad de la oferta alimenticia.

Ante todas estas acciones, la sociedad internacional se ha dotado de ciertas normas que trabajan para mitigar el fraude, reduciendo así sus posibles efectos negativos tanto para la salud como la economía. En este sentido, TÜV Rheinland opera con organizaciones y empresas como tercera parte independiente para lograr el cumplimiento de las normas ISO 22000, IFS, BRC y FSSC 22000

  • La ISO 22000 es la principal norma reconocida internacionalmente para certificar los sistemas de gestión de la industria alimentaria. Mediante esta norma se estudia que las empresas cumplen con la normativa de seguridad alimentaria durante toda su cadena de valor, desde los productores primarios hasta el transporte, los fabricantes de alimentos y el comercio minorista.
  • International Food Standard o IFS es la normativa internacional que comprueba que los alimentos cumplen los más altos requisitos en términos de seguridad, calidad y conformidad legal.
  • Norma BRC (British Retail Consortium) en seguridad alimentaria: Convertida en un estándar global en materia de seguridad de los alimentos, establece una serie de requisitos claramente definidos para que los comerciantes y sus proveedores reduzcan las posibilidades de causar problemas legales o de salud con sus productos alimenticios.
  • La norma FSSC 22000 es una de las más aceptadas a nivel internacional. Se trata de una herramienta para lograr una optimización verificable de la seguridad alimentaria en las cadenas de producción y suministro de las empresas. La adecuación a esta norma permite a las empresas aumentar la confianza de sus clientes, consiguiendo una ventaja competitiva importante y reduciendo los riesgos de responsabilidad por sus productos. Además, esta norma también es fácilmente integrable con otros sistemas de gestión de calidad como ISO 9001 o ISO 22000.

Según explican los técnicos de seguridad alimentaria de TÜV Rheinland, “con nuestro trabajo examinamos cómo de bien se han protegido las empresas productoras ante el fraude alimentario, verificando si se han implementado correctamente todos los elementos exigidos por los estándares internacionales. El fraude alimentario supone un importante riesgo económico y, en ocasiones, de salud en todo el mundo, por lo que es muy importante que la industria tome medidas para mitigarlo, reduciendo las oportunidades para posibles infractores”, apuntan.

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