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por Nutrasalud 28 de octubre, 2021 Nutrición comentarios Bookmark and Share
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Durante el Simposio “Envejecimiento saludable y Nutrición”, organizado por el Instituto Danone y el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IBIMIC), expertos en la materia han expuesto sus últimas investigaciones, como la influencia de la soja en la prevención del alzheimer.

El Simposio Envejecimiento saludable y Nutrición, celebrado el 27 de octubre y que ha sido seguida por más de 600 profesionales y estudiantes, ha contado con ponentes de prestigio científico como el Dr. Leocadio Rodríguez Mañas, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe; el Dr. Fernando Rodríguez Artalejo, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, y el  Dr. José Viña, del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia. Casa uno en su especialidad, han sido los encargados de hacer un recorrido por los aspectos clínicos y epidemiológicos  que explican la relación entre comer sano y tener un envejecimiento saludable. 

El riesgo nutricional aumenta el riesgo de discapacidad

El Dr. Leocadio Rodríguez Mañas, miembro del Instituto Danone, ha explicado como el riesgo nutricional, es decir, la probabilidad de que una persona desarrolle desnutrición es un factor que sirve para predecir el riesgo de desarrollar fragilidad. “En las personas mayores esto se traduce en un mayor riesgo de discapacidad”, ha señalado el experto durante su presentación.

Además, el Dr. Leocadio Rodríguez, destaca como tanto el riesgo nutricional como la malnutrición están relacionados con un aumento de los costes tanto de la atención hospitalaria como del consumo de fármacos, siendo esta una asociación incluso más evidente en las personas frágiles debido a otras comorbilidades como pueden ser enfermedades cardiovasculares, diabetes o enfermedades pulmonares.

¿Cómo debe ser una dieta para un envejecimiento saludable?

Para conseguir un envejecimiento más saludable es fundamental una nutrición adecuada y los tipos de grasas que se ingieren resultan cruciales. De esta forma, el Dr. Fernando Rodríguez Artalejo, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, ha compartido algunas de las claves acerca de cual debería ser el tipo de dieta a seguir para evitar la aparición de problemas derivados del envejecimiento.

“Cuando se produce un mayor consumo de pescado azul, con al menos dos raciones a la semana, y de aceite de oliva, mínimo dos cucharadas al día, es cuando se observa un envejecimiento más saludable”, explica el Dr. Rodríguez Artalejo, quien señala también como hay un efecto beneficioso en el consumo de pescado, tanto azul como blanco, cuando este es sometido a una fritura en aceite de oliva.

Suplementos derivados de la soja y Alzheimer

Las enfermedades neurodegenerativas son sin duda uno de los grandes problemas que aparecen con el envejecimiento. Entre ellas, la enfermedad de Alzheimer tiene unos efectos devastadores tanto en la población adulta como en sus cuidadores, lo que ha motivado que en los últimos años se hayan dedicado grandes esfuerzos para entender los mecanismos que hay tras ella y poder desarrollar estrategias y fármacos que ayuden en su control.

El bexaroteno es uno de los fármacos que se ha investigado para controlar la neurodegeneración ocasionada por el Alzheimer. “Los receptores de este fármaco son muy similares a los de la genisteína, un componente de la soja. Esto nos llevo a pensar que podría tener que esta podría tener un efecto similar y de esta forma hacer una aproximación desde la nutrición para controlar el desarrollo de la enfermedad”, afirma el Dr. José Viña, del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia.

Tras probar primero en ratones que este componente de la soja se comportaba tan bien como el bexaroteno en el tratamiento del Alzheimer, se plantearon diferentes pruebas con personas, primero con un número pequeño de pacientes para luego plantear un ensayo clínico.

“Determinamos antes y después de una intervención de doce meses varios parámetros de cognición. Los resultados que obtuvimos indican que las personas que tomaron genisteína se encontraban significativamente mejor que las que recibieron el placebo. Se demuestra así que este derivado de la soja puede tener un papel en la terapéutica para retrasar la aparición de la demencia tipo Alzheimer en enfermos afectados de deterioro cognitivo leve”, concluye el Dr. José Viña.

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