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La alimentación puede convertirse en una gran aliada de la salud femenina en cada etapa vital. El Granero presenta una guía práctica para entender cómo nutrientes como el hierro, el Omega 3, el magnesio o la vitamina D ayudan a acompañar los cambios hormonales desde la adolescencia hasta la menopausia, favoreciendo el bienestar físico y emocional de la mujer.
“Cada fase hormonal cuenta su propia historia y merece ser acompañada con una dieta que respete el cambio”, cuenta Vanesa León, nutricionista-dietista de El Granero. Desde la adolescencia, pasando por el embarazo, la lactancia y la perimenopausia, hasta el cese del ciclo menstrual, la alimentación adaptada es un aliado esencial para la salud y la longevidad. Por ello, El Granero ha elaborado una guía completa para acompañar la salud femenina en cada etapa de la vida, ofreciendo soluciones nutricionales prácticas y específicas que ayudan a equilibrar hormonas y favorecer el bienestar. Y, es que, si la fisiología y las hormonas van cambiando, la alimentación debería adaptarse.
En esta etapa, dos nutrientes son fundamentales: el CALCIO y la VITAMINA D, ya que durante estos primeros años de cambios se empieza a formar la estructura y densidad ósea. Del mismo modo, los aminoácidos y el DHA resultan esenciales para la construcción muscular y el desarrollo cognitivo, respectivamente.
Cuando comienzan los primeros ciclos menstruales, el HIERRO se vuelve imprescindible para compensar las pérdidas y acompañado de VITAMINAS A y C favorecen su correcta absorción. También es clave asegurar un aporte adecuado de VITAMINA B6, fundamental para la regularidad hormonal.
Además, la combinación de CÚRCUMA + PIMIENTA y JENGIBRE puede ayudar a controlar la inflamación durante los días de menstruación, siempre y cuando estén cumplidos los 12 años.
Cuando se empieza a pensar en la maternidad, la alimentación se convierte en un aliado clave. El ZINC, esencial tanto en hombres como en mujeres, favorece la fertilidad, mientras que el hierro y el ácido fólico no pueden faltar: el primero ayuda a compensar el aumento del volumen sanguíneo, y el segundo previene la espina bífida fetal y contribuye a la formación de tejidos maternos y la producción de ADN, por lo que debe mantenerse durante todo el embarazo.
Antes y durante esta etapa, los requerimientos de magnesio aumentan de manera significativa, ya que su déficit se asocia a complicaciones como preeclampsia, diabetes gestacional, partos prematuros y problemas de crecimiento uterino, lo que hace fundamental controlar sus niveles.
Además, durante los meses en los que se nutre a dos, el organismo necesita un aporte extra de energía y nutrientes: calcio para el desarrollo óseo del bebé y OMEGA 3 para su desarrollo cognitivo y visual.
Después del parto, el enfoque principal está en la recuperación. En esta etapa, las vitaminas del grupo B (como niacina, riboflavina o biotina), son esenciales para la reparación de los tejidos. Minerales como el ZINC favorecen la cicatrización tras el parto o la cesárea, mientras que el OMEGA 7 resulta determinante para la correcta la hidratación y apoyar la recuperación de la mucosa vaginal.
En esta etapa de transición, es común experimentar cambios emocionales, como altibajos de ánimo, irritabilidad o falta de energía. Incorporar alimentos y suplementos ricos en magnesio y vitamina B6 ayudará a mantener el estado de ánimo equilibrado y mejorar la calidad del descanso y otros como la vitamina C contribuirá a la síntesis de colágeno, proteína que disminuye con la edad, para mejorar la elasticidad de la piel.
La llegada de la menopausia trae consigo cambios hormonales que afectan al metabolismo, a los huesos, al corazón y a las mucosas. Moderación e hidratación son dos palabras clave en esta etapa. En cuanto a alimentación, se debe prestar atención a la fibra y los alimentos fermentados para el equilibrio de la microbiota y la salud digestiva. Para los huesos, la VITAMINA D en combinación con la VITAMINA K2 ayuda a reducir el riesgo de osteoporosis, fractura ósea y el riesgo cardiovascular. El OMEGA 3 sigue siendo, como en etapas anteriores, fundamental por su papel antiinflamatorio y para la prevención del riesgo cardiovascular y el OMEGA 7 es un potente complemento contra la sequedad, hidratando mucosas y piel.