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Algas, alimentos fermentados y espirulina figuran entre los alimentos que popularmente se consideran fuente de vitamina B12 pese a no aportar formas activas o suficientes de esta vitamina. La vitamina B12 se encuentra de forma natural principalmente en alimentos de origen animal, como la carne, el pescado o los productos lácteos. Las personas mayores, vegetarianos o veganos sin suplementación o quienes toman ciertos medicamentos de forma prolongada presentan mayor riesgo de déficit de esta vitamina.
La vitamina B12 es esencial para el correcto funcionamiento del organismo y desempeña un papel clave en funciones como la formación de glóbulos rojos, el mantenimiento del sistema nervioso y la síntesis del ADN. Sin embargo, alrededor de esta vitamina siguen existiendo numerosos mitos relacionados con determinados alimentos que popularmente se consideran fuentes fiables de B12 pese a no aportar cantidades suficientes o formas activas para el organismo.
“La desinformación sobre las fuentes reales de vitamina B12 puede favorecer déficits nutricionales, especialmente en personas que restringen el consumo de alimentos de origen animal”, explica la Dra. Ana I. Ortiz Gutiérrez, gerente del Área de Salud de Farmasierra.
En este sentido, la doctora advierte de los cinco mitos más recurrentes en torno a la presencia de esta vitamina en algunos alimentos:
La vitamina B12 se encuentra de manera natural principalmente en alimentos de origen animal, ya que es sintetizada por determinados microorganismos y se acumula en tejidos animales. Entre las principales fuentes dietéticas destacan:
Las personas vegetarianas o veganas, así como las personas mayores o quienes presentan problemas gastrointestinales o toman determinados medicamentos de forma prolongada, constituyen algunos de los grupos con mayor riesgo de déficit de vitamina B12.
“En algunos casos, la alimentación por sí sola puede no ser suficiente para mantener unos niveles adecuados de vitamina B12. Por ello, es importante recurrir a fuentes fiables y valorar la suplementación cuando sea necesario”, señala la Dra. Ortiz.
El déficit de vitamina B12 puede desarrollarse lentamente y pasar desapercibido durante años. Entre sus posibles manifestaciones se encuentran el cansancio, la debilidad, la anemia o determinadas alteraciones neurológicas. Por ello, los expertos insisten en la importancia de basar las recomendaciones nutricionales en evidencia científica y no en creencias populares.