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Las bioquímicas y expertas en nutrición clínica y aplicada, Elena Pérez y María Hernández-Alcalá, explican cómo mantener hábitos saludables cuando estamos fuera de casa. Tendencias virales como las “mini snack tins” reflejan el creciente interés por la nutrición, pero no deben sustituir comidas completas ni convertirse en una forma de restricción alimentaria.
Cada vez más personas intentan organizar mejor su alimentación cuando pasan muchas horas fuera de casa. Tendencias virales como las “mini snack tins” –pequeñas cajas para transportar snacks que acumulan millones de visualizaciones en redes sociales– popularizan la idea de llevar siempre opciones saludables a mano.
Para las bioquímicas Elena Pérez y María Hernández-Alcalá, expertas en nutrición clínica, nutrición aplicada y salud pública, y fundadoras de Futurlife21, esta tendencia responde a un interés creciente por cuidarse, algo que consideran positivo. Sin embargo, puntualizan que es importante recordar que deben utilizarse como mini snacks, no como sustitutos de comidas completas ni como una forma equilibrada de alimentarse, ya que la capacidad de almacenamiento de las cajas es muy reducida.
“Es una pena ver como estas tendencias se acentúan con la llegada del verano. La comida es mucho más que aspecto físico: es lo que permite que nuestro cuerpo funcione. El problema no está en organizarse o querer cuidarse, sino en convertir la alimentación en una fuente permanente de control, estrés o culpa”, explican.
Cuando pasamos muchas horas fuera de casa, las expertas recomiendan planificar opciones nutritivas que nos ayuden a responder al hambre de forma sencilla y saludable.
Entre las alternativas que suelen recomendar están la fruta fresca, kéfir bebible, frutos secos saludables, agua y bocadillos elaborados con buenos ingredientes.
Disponer de estas opciones puede ayudar a evitar decisiones impulsivas cuando aparece el hambre y facilita mantener una alimentación equilibrada durante la jornada.
“No hace falta que todo sea de tamaño mini. De hecho, llevar varias opciones saludables puede ayudarnos a asegurarnos de que, si tenemos hambre en cualquier momento, podamos recurrir a algo nutritivo sin necesidad de restringir cantidades”, señalan.
Las fundadoras de Futurlife21 consideran que el creciente interés por la nutrición convive con la tendencia a convertir hábitos saludables en normas rígidas.
“Comer saludable debe formar parte de nuestros hábitos, no convertirse en una herramienta para alcanzar un físico concreto. El objetivo principal debe ser disfrutar de una vida con salud, energía, bienestar y calidad. Debemos ver el alimento como nuestro aliado y a nuestro cuerpo como a la única casa en la que vamos a vivir siempre. Por eso hay que cuidarlo, priorizando aquello que es más saludable para que nuestras células estén bien nutridas”, afirman.
Algunas señales que pueden indicar una relación poco saludable con la alimentación son sentir culpa o estrés después de comer algo menos saludable, evitar planes sociales por miedo a comer fuera de la rutina habitual, pesar constantemente la comida, calcular de forma obsesiva las calorías consumidas y las que se queman mediante el ejercicio; y pensar continuamente en la báscula.
Aunque muchas de estas tendencias suelen analizarse desde el punto de vista nutricional, Elena Pérez y María Hernández-Alcalá consideran que el impacto psicológico es, en muchos casos, el aspecto más preocupante.
“Tenemos que ser capaces de comer cosas menos saludables de vez en cuando sin preocuparnos y después continuar con nuestros hábitos saludables. La clave es ser flexibles: disfrutar habitualmente de comer sano y nutritivo y, puntualmente, disfrutar también de comer menos sano, sin que eso suponga agobio, culpa o estrés mental".