11 de junio, 2026
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Alfonso de Juan, farmacéutico con más de una década de experiencia en cosmética y nutricosmética, es el fundador de Andala, una empresa española especializada en microbiota y respaldada por Pascual Innoventures. La compañía se centra en probióticos con evidencia clínica y cepas específicas para distintas necesidades de salud.

El mercado de probióticos en España no para de crecer. Pero la mayoría de los productos que se venden en farmacias y supermercados comparten un problema que casi nadie explica: no especifican la cepa, no tienen estudios clínicos propios y muchos no sobreviven al ácido gástrico. El resultado es que millones de personas gastan dinero en suplementos que llegan inactivos al intestino — o que simplemente no están diseñados para el problema que intentan resolver.

Es la tesis sobre la que trabaja Alfonso de Juan, farmacéutico con más de una década de experiencia en cosmética y nutricosmética, y fundador y CEO de Andala, la empresa española especializada en microbiota respaldada por Pascual Innoventures, el ecosistema de innovación del grupo Pascual centrado en alimentación y salud del futuro.

"El error más común es tratar los probióticos como si fueran todos iguales", explica Alfonso de Juan. "Cuando alguien me dice que tomó probióticos y no notó nada, lo primero que pregunto es: ¿qué cepa? ¿qué dosis? ¿qué estudios tiene detrás? En la mayoría de los casos, nadie sabe responder".

No todas las cepas son iguales

Un probiótico no es una bacteria genérica. Es una cepa específica, con un comportamiento documentado, una dosis validada y una evidencia clínica que la respalda. La diferencia entre Lactobacillus a secas y Lactiplantibacillus plantarum P8® no es de nombre — es de evidencia. La primera es una denominación de género. La segunda es una cepa con estudios randomizados, doble ciego y controlados con placebo publicados en revistas indexadas.

El problema de la supervivencia

Para que un probiótico funcione tiene que llegar vivo al intestino. Eso parece obvio — pero no lo es en la práctica. El tracto digestivo es un entorno hostil: ácido gástrico, sales biliares, enzimas pancreáticas. Muchas cepas no están formuladas para sobrevivir ese recorrido, y se desactivan antes de poder ejercer cualquier efecto.

El problema del exceso: más no es mejor

Hay otro error menos conocido pero igual de relevante: tomar probióticos en exceso convencido de que más bacterias equivale a más beneficio. Los suplementos con altas concentraciones de unidades formadoras de colonias (UFC) y múltiples cepas mezcladas pueden generar el efecto contrario al deseado. Un intestino que ya presenta alguna alteración previa —inflamación, disbiosis, permeabilidad aumentada— puede reaccionar con exceso de fermentación, más gases, más hinchazón y mayor desequilibrio microbiano. Es decir: exactamente los síntomas que intentabas resolver.

"La gente ha escuchado que los probióticos son buenos y los toma como si fueran caramelos", explica Alfonso de Juan. "Pero un probiótico es un microorganismo vivo que interactúa con un ecosistema complejo. Tomar probióticos sin criterio es como ir a la farmacia cuando te encuentras mal y tomarte todos los medicamentos del mostrador a la vez. Más no es más. A veces más es peor".

El problema de la indicación

Cada cepa está estudiada para efectos específicos. Una cepa con evidencia en digestión no tiene necesariamente evidencia en estrés o en metabolismo. Usar un probiótico "digestivo" para tratar ansiedad —o viceversa— es como tomar un antiinflamatorio para una infección bacteriana. Puede no hacerte daño, pero tampoco va a funcionar.

Cómo identificar un probiótico con evidencia real

Antes de comprar cualquier probiótico, según Alfonso de Juan, conviene hacerse tres preguntas: si el producto especifica la cepa completa —no solo el género o la especie, sino la cepa con su denominación registrada—, si tiene estudios clínicos propios que la respalden, y si la dosis del producto coincide con la dosis utilizada en esos estudios. "Si la respuesta a cualquiera de las tres es no, lo más probable es que estés comprando una promesa, no un activo", resume.

La respuesta de Andala: una cepa, una indicación, una evidencia

Esa brecha entre mercado y consumidor es, precisamente, la razón por la que existe Andala. La empresa formula exclusivamente con cepas clínicas seleccionadas por su evidencia específica para una indicación concreta, sin mezclas indiscriminadas ni seguir modas. La línea inicial cubre cuatro objetivos:

  • DeBloatHinchazón y bienestar digestivo. Formulado con Synbio®, una combinación de cepas (Lactobacillus rhamnosus IMC 501® y Lactobacillus paracasei IMC 502®) con más de 30 publicaciones científicas sobre función digestiva, regulación del tránsito intestinal e inmunidad.
  • Cortisol CalmRegulación del estrés, ansiedad funcional y descanso. Formulado con Lactiplantibacillus plantarum P8®, un psicobiótico con estudios clínicos publicados sobre reducción de estrés y ansiedad medidos con escalas validadas (DASS-42), combinado con Ashwagandha KSM-66®, ingrediente patentado con evidencia en regulación del cortisol.
  • GlucoGuardReducción de picos de glucosa y regulación de la saciedad. Formulado con Lactiplantibacillus plantarum IMC 510®, un probiótico con evidencia clínica en modulación del metabolismo glucémico y control del apetito. Sus estudios demuestran que regula la leptina — la hormona responsable de la saciedad —, mejora el equilibrio de la microbiota aumentando Lactobacillus y Bifidobacterium, y reduce el ratio Firmicutes/Bacteroidetes, un marcador directamente vinculado a la regulación del peso y el metabolismo de las grasas. Combinado con Reducose® (extracto de morera blanca), con evidencia clínica de reducción de más del 40% en los picos de glucosa postprandial y aumento de hasta el 69% en los niveles de GLP-1, la hormona natural de la saciedad.

"En Andala no ponemos una cepa en un producto porque suene bien o porque esté de moda", añade Alfonso de Juan. "La ponemos porque tiene estudios clínicos publicados que demuestran que funciona para ese objetivo concreto. No somos una marca de suplementos más. Somos una empresa de microbiota".

El criterio como ventaja competitiva

Para Alfonso de Juan, el problema no son los probióticos en sí, sino el mercado que los rodea. "El problema es un mercado que ha crecido más rápido que la educación del consumidor. Esa brecha es exactamente la razón por la que existe Andala"

Porque cuidar la microbiota, concluye, no es tomar más suplementos. Es tomar los correctos.

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