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La nutricionista y dietista Lara Alonso, pone el foco de la nutrición deportiva en el magnesio y su papael de relajador muscular, manteniendo mantiene una fuerte la estructura ósea. Enfatiza en suplementar el magnesio de acuerdo a las necesidades del deportista teniendo en cuenta tres tipos: magnesio glicinato, malato y citrato.
En el ámbito de la nutrición deportiva, la conversación suele estar centrada en elementos como las proteínas, los hidratos de carbono, la creatina o la cafeína. Sin embargo, existe un mineral decisivo en el rendimiento físico que con frecuencia ocupa un segundo plano. Es el magnesio, y su papel no es accesorio, porque interviene en procesos básicos para cualquier deportista, desde la producción de energía hasta la función muscular y nerviosa, y su déficit se traduce en fatiga, peor recuperación y menor capacidad de adaptación al entrenamiento.
En términos automovilísticos, el magnesio actúa como el elemento que asegura que el motor no se agarrote y que la conducción sea suave y eficiente. En el cuerpo, eso se traduce en una especie de lubricante esencial para la relajación muscular, en un gestor del motor que impide que el sistema nervioso se sobreexcite, en un estabilizador de chasis que ayuda a la absorción de calcio y mantiene fuerte la estructura ósea y en un catalizador que logra que el motor funcione con mayor eficiencia.
El magnesio participa en más de 300 reacciones enzimáticas del organismo. Entre ellas, muchas relacionadas con la síntesis de ATP, la molécula que actúa como moneda energética celular. Dicho de una manera sencilla: sin unos niveles adecuados de magnesio, el cuerpo no gestiona la energía con la misma eficacia. Eso, en una persona sedentaria no es tan importante, pero para alguien que entrena con regularidad, puede marcar la diferencia.
En los deportistas, especialmente en los de alto rendimiento, las necesidades de magnesio aumentan. El primer motivo es una mayor demanda metabólica derivada del propio ejercicio. El segundo, las pérdidas de minerales a través del sudor, especialmente en deportes de resistencia, entrenamientos prolongados o ambientes calurosos. Y el tercero, unos hábitos alimentarios que no siempre acompañan: dietas restrictivas, baja presencia de verduras, legumbres, frutos secos o cereales integrales, y un consumo elevado de productos ultra procesados. Y aunque parezca una paradoja, la combinación de estos factores en deportistas no es infrecuente.
Por eso en las consultas no es raro encontrarse a personas con síntomas compatibles con una ingesta insuficiente de este mineral: cansancio persistente, recuperación lenta, molestias musculares recurrentes, alteraciones del sueño o mayor percepción del esfuerzo.
Ahora bien, hablar de magnesio en términos generales se queda corto. No todas sus formas presentan la misma biodisponibilidad ni ofrecen el mismo perfil de uso. Y este matiz es especialmente importante para los consumidores, pero también para farmacéuticos y nutricionistas, que a menudo deben orientar al deportista entre una oferta cada vez más extensa que, en términos generales, se divide en tres tipos:
La elección, por tanto, no debería basarse solo en el precio o en la cantidad declarada en la etiqueta. Importa la forma química, la dosis efectiva, la tolerancia individual y el objetivo concreto: recuperación muscular, reducción del cansancio, apoyo digestivo, descanso o enfoque cognitivo.
En la práctica diaria, el magnesio puede ser un aliado útil dentro de una estrategia bien planteada que incluya alimentación suficiente, hidratación adecuada, descanso y planificación del entrenamiento. En realidad, no sustituye ninguno de estos pilares, pero sí puede ayudar a optimizarlos cuando existe necesidad real o riesgo de déficit.
En un mercado saturado de mensajes simplistas, quizá la mejor recomendación sea también la más pedagógica: no existe ‘el magnesio’ como producto único, sino distintas formas con utilidades diferentes. Un buen magnesio será aquel que combine una forma absorbible, una dosis adecuada y una indicación coherente con las necesidades de la persona. Todo lo demás es ruido.
La existencia en el mercado de gamas de magnesio cada vez más completas —como las propuestas de MaboNatur, que integran diferentes sales de magnesio orientadas a objetivos concretos dentro de la práctica clínica y deportiva— facilita que los profesionales de la nutrición deportiva recomienden la prescripción más afinada y adaptada a cada perfil. Y con eso y entrenamiento, los resultados llegan.