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por Growwer 5 de enero, 2022 Salud comentarios Bookmark and Share
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La reacción en cadena de la polimerasa, o simplemente PCR, es una prueba microbiológica que se utiliza más que todo con la finalidad de identificar algún microorganismo patógeno mediante la amplificación del ácido nucleico que se obtiene de una muestra del paciente.

La PCR es una de las opciones mas confiables para la identificación del agente etiológico que esté causando la enfermedad, gracias a que se puede hacer la prueba para saber el material genético de muchos microorganismos (bacterias o virus).

De hecho, actualmente es la prueba más eficaz para la identificación del nuevo coronavirus, la COVID-19. Si tienes síntomas o, simplemente deseas saber si estás contagiado del mismo, podrías hacerte la prueba PCR de TuMedico, ya que ellos ofrecen una alta sensibilidad y especificidad en sus resultados. Para ampliar un poco los conocimientos, a continuación te explicamos qué es la PCR y cómo funcionan.

¿Qué es la PCR?

La prueba de reacción en cadena (PCR) es un examen molecular que se emplea para la identificación del ADN o ARN de algún virus, bacterias, parásitos, células cancerígenas; también se puede utilizar en cadáveres con la intención de saber su identidad.

En el área de la microbiología, hay muchísimas formas de identificar qué agente está causando la enfermedad en cuestión, pero una de las más usadas es la PCR por su alta sensibilidad y especificidad. Por si fuera poco, esta prueba sirve para identificar qué agente está presente en la muestra en etapas tempranas, y sin que haya tanto material genético, pues con la PCR se hace una amplificación aún teniendo una cantidad mínima del ADN o ARN.

¿Cómo funciona la PCR?

Anteriormente se mencionó que esta es una prueba molecular, por lo que en ella se identifica un material genético a partir de una pequeña porción. Conoce a continuación como es en detalle el proceso de la PCR:

  • Lo primero que se realiza es la toma de pruebas, siguiendo todas las normas sanitarias para que la prueba de los resultados sean lo más exactos posibles.
  • Ya con la muestra, se puede proceder a colocarla en la máquina junto con la enzima polimerasa que se encargará de multiplicar los genes de la muestra.
  • La prueba tiene tres etapas:
  1. Desnaturalización del ADN: El ADN cuenta con dos cadenas, y en esta etapa la muestra es sometida a una desnaturalización mediante un aumento de temperatura (95 °C), lo que permite la separación de las cadenas.
  2. La hibridación de los cebadores: En esta etapa la temperatura se disminuye a unos 55 °C, y se agregan unos cebadores que no son más que fragmentos del ADN que está en análisis (a partir de ellos se comienza la síntesis).
  3. Extensión de los cebadores por la polimerasa: En el último paso hay un aumento de la temperatura a 72 °C y es aquí donde se forman las bandas de ADN idénticas a la original.
  • En dos horas se habrán completado muchas veces el ciclo, creando así miles de millones del ADN base, por lo que, si había un virus, bacteria, parásito o alguna célula cancerígena, la máquina lo informará.

Cabe resaltar que hay virus cuyo genoma está conformado por ARN y no por ADN, como es el caso de los coronavirus, y aquí la muestra se debe someter a una transformación antes de hacer la multiplicación. Está variante de PCR es conocida com, PCR de transcripción inversa. También está PCR cuantitativa, que indica la cantidad de patógenos obtenidos durante la obtención de la muestra.

¿Cómo se obtiene la muestra?

Para tomar la muestra dónde se obtendrá el genoma a multiplicar se usan dos métodos:

  1. De sangre: Este es como para cualquier prueba hematológica, y simplemente el profesional, con una inyectadora, saca un poco de sangre de una vena del antebrazo o brazo y la coloca en un tubo de ensayo.
  2. Hisopado nasal: En este método hay tres opciones: el hisopado de las narinas, cornete medio y nasofaringe. En el caso de los dos primeros, se le inclina la cabeza al paciente hacia atrás y se le introduce un hisopo durante unos quince segundos; si es para las narinas, se debe introducir en cualquier orificio nasal y raspar suavemente. Por último, en el caso del cornete medio, se debe introducir el hisopo hasta el final del vestíbulo nasal, hasta donde se sienta que se detiene el hisopo. En el caso de esta ultima opción, se debe introducir desde una fosa nasal hasta la parte superior de la garganta para hacer el raspado en esta zona.
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