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En el tracto digestivo conviven más de 100 billones de microorganismos que participan en funciones relacionadas con el bienestar físico y el funcionamiento general del cuerpo. El 34% de los españoles asegura haber experimentado molestias digestivas, como dolor de estómago, asociadas al estrés, según el Cigna Healthcare International Health Study. Los expertos de Cigna Healthcare señalan que un desequilibrio intestinal puede influir en el sistema inmunitario, el estado de ánimo, la salud cardiovascular o la regulación hormonal.
La microbiota intestinal, ese ecosistema invisible que habita en el organismo, se ha convertido en uno de los grandes focos de interés en salud por su influencia en funciones tan diversas como la digestión, el sistema inmunitario, el equilibrio hormonal, la salud cardiovascular o incluso el estado de ánimo. Aunque su papel sigue siendo desconocido para gran parte de la población, cada vez más evidencias apuntan a que los hábitos cotidianos pueden alterar su equilibrio y repercutir de forma significativa en el bienestar general.
Formada por más de 100 billones de microorganismos que habitan en el tracto digestivo, entre bacterias, virus, hongos y arqueas, la microbiota intestinal participa activamente en múltiples procesos esenciales para el mantenimiento de la salud. Su funcionamiento, además, está estrechamente vinculado a los hábitos cotidianos, por lo que factores como la alimentación, la falta de descanso, el sedentarismo, los cambios en las rutinas diarias o la presión emocional sostenida pueden alterar su equilibrio y repercutir en el bienestar general. De hecho, el Cigna Healthcare International Health Study señala que el 34% de los españoles declara haber experimentado síntomas como dolores de estómago asociados al estrés, lo cual puede estar vinculado a alteraciones en la microbiota.
Este creciente interés por la microbiota también se refleja en el ámbito científico y clínico. Por ejemplo, la Organización Mundial de Gastroenterología destaca su papel en la salud y en la prevención de enfermedades, a través de mecanismos como la producción de ácidos grasos de cadena corta, fundamentales para el equilibrio intestinal y una adecuada función inmunitaria. En esta misma línea, entidades como la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria abogan por abordarla desde una perspectiva multidisciplinar y por un uso prudente de los probióticos, evitando recomendaciones sin suficiente evidencia.
“Durante años, hemos tendido a abordar el organismo por sistemas independientes, pero cada vez entendemos mejor cómo muchos procesos están profundamente interconectados. La microbiota intestinal es un buen ejemplo de ello, ya que su equilibrio tiene un impacto mucho más allá de la salud digestiva. Cuando hablamos de microbiota intestinal, es natural que pensemos en el sistema gastrointestinal. Sin embargo, debemos tener en cuenta que síntomas como la fatiga persistente, infecciones a repetición, determinados cambios en el estado de ánimo o algunas alteraciones dermatológicas también pueden estar relacionadas con una disbiosis intestinal”, explica la Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España.
Ante este contexto, los expertos de Cigna Healthcare señalan algunos de los efectos que puede tener para la salud una microbiota intestinal desequilibrada, un estado conocido como disbiosis intestinal: