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La seguridad alimentaria en Europa entra en una nueva fase con la aplicación del Reglamento (UE) 2024/2895, que endurece los criterios frente a Listeria monocytogenes en alimentos listos para el consumo. Según el informe presentado por Hiperbaric, la normativa, obligatoria a partir del 1 de julio de 2026, introduce un cambio clave: el control del patógeno deberá mantenerse durante toda la vida útil del producto, no solo en el momento de producción.
Este nuevo enfoque responde a la creciente preocupación por la listeriosis, una de las enfermedades de transmisión alimentaria más graves en Europa.
Aunque los casos de listeriosis son menos frecuentes que otras infecciones alimentarias, su impacto clínico es mucho más severo. Según datos recogidos en el informe, la listeria presenta una alta tasa de hospitalización y mortalidad en comparación con otros patógenos.
Además, factores como el envejecimiento de la población o el incremento del consumo de alimentos listos para consumir están contribuyendo al aumento de casos en los últimos años.
Este patógeno es especialmente relevante para grupos vulnerables como:
La principal novedad del reglamento es el endurecimiento del criterio microbiológico en los productos listos para el consumo. Hasta ahora, los fabricantes podían optar por demostrar que el nivel de listeria no superaría los límites durante la vida útil o garantizar su ausencia en el momento de salida de fábrica.
Con la nueva normativa, si no se dispone de evidencia científica suficiente, será obligatorio asegurar la ausencia total del patógeno durante toda la vida útil del producto, incluso una vez en el mercado.
Este cambio supone un avance importante en términos de prevención, ya que pone el foco en el riesgo real de exposición del consumidor.
El reglamento pone especial atención en los alimentos listos para el consumo (RTE), que no requieren cocinado y, por tanto, no eliminan el patógeno antes de su ingesta.
Entre los más sensibles se encuentran:
Estos alimentos pueden favorecer el crecimiento de la bacteria durante su conservación, especialmente si no se mantienen condiciones adecuadas de frío.
El nuevo enfoque normativo introduce una visión integral de la seguridad alimentaria, basada en la prevención y el control continuo.
Entre las principales implicaciones destacan:
Todo ello con el objetivo de reducir el riesgo de contaminación y evitar brotes de listeriosis en la población.
Ante este nuevo escenario, la tecnología adquiere un papel clave en la prevención.
El procesado por altas presiones (HPP) se posiciona como una de las soluciones más eficaces para inactivar Listeria monocytogenes sin alterar las propiedades del alimento.
Este sistema permite:
Además, facilita el desarrollo de productos con “etiqueta limpia”, sin necesidad de recurrir a conservantes artificiales.
La nueva normativa europea refuerza un enfoque basado en la evidencia científica y la protección de la salud pública.
El hecho de exigir el control del patógeno durante toda la vida útil del alimento supone un avance significativo en la reducción del riesgo para el consumidor, especialmente en un contexto de creciente consumo de alimentos preparados y refrigerados.
En este sentido, la combinación de regulación más estricta, innovación tecnológica y mejores prácticas en la industria será clave para avanzar hacia un modelo de alimentación más seguro y saludable.